sábado, 10 de enero de 2015

Poeta de guardia XXVI. Rumi.


UNA COMUNIDAD DEL ESPÍRITU

Existe una comunidad del espíritu.
Únete a ella y siente el deleite
De caminar por la algarabía de la calle
Y ser dicha algarabía.

Bébete toda tu pasión
Y sé la deshonra.

Cierra los ojos
Para ver con el otro ojo.

Abre las manos
Si quieres que te abracen.

Siéntate en este círculo.

Deja de comportarte como un lobo y siente
Cómo te inunda el amor del pastor.

De noche, tu amado deambula.
No aceptes consuelos.

Cierra la boca a todo alimento.
Saborea la boca del amante en la tuya.

Vas gimiendo y diciendo: “Me ha dejado”.
Vendrán veinte más.

Vacíate de preocupaciones.
¡Piensa en quién creó el pensamiento!

¿Por qué permaneces en la cárcel
Cuando la puerta está abierta de par en par?

Deshazte de la maraña de pensamientos temerosos.
Vive en silencio.

Fluye y fluye en ondas de existencia
En constante expansión.

"La esencia de Rumi". Coleman Barks. Ediciones Obelisco, 2002. Traducción de Alejandro Arrese.


Rumi (conocido como Jeladuddin Balkhi en Persia y Afganistán) nació en Balkh, Afganistan, en 1207. Emigró con ocho años a Konia, Turquía, pasando por La Meca y Damasco, conociendo a muchos maestros espirituales. Su encuentro con Shams de Tabriz fue decisivo. "Rumi dictaba sus versos en estado de trance. Cantaba, bailaba y se hacía uno con las cuerdas de su laud..." 

El cuadro que encabeza esta entrada fue pintado por Edward Hicks (1780-1849). Basado en el fragmento de Isaías 11, 6, realizó numerosas versiones. Su título: "El Reino Pacífico".

"El lobo habitará con el cordero 
y el leopardo se recostará junto al cabrito;
el ternero y el cachorro de león pacerán juntos,
y un niño pequeño los conducirá;
la vaca y la osa vivirán en compañía,
sus crías se recostarán juntas,
y el león comerá paja lo mismo que el buey.
El niño de pecho jugará
sobre el agujero de la cobra,
y en la cueva de la víbora
meterá la mano el niño apenas destetado".


"The wolf will live with the lamb,
    the leopard will lie down with the goat,
the calf and the lion and the yearling together;
    and a little child will lead them.
The cow will feed with the bear,
    their young will lie down together,
    and the lion will eat straw like the ox.
The infant will play near the cobra’s den,
    and the young child will put its hand into the viper’s nest".

martes, 6 de enero de 2015

Luciano de Samósata. La verdadera y verídica naturaleza de los habitantes de la Luna

“… sobrevino un tifón que arrastró a la nave en su torbellino y la lanzó por los aires como unos trescientos estadios, y ya no la dejó caer sobre el mar; sino que, suspendida en lo alto en el aire, fue presa del viento que impulsaba las velas y combaba la tensa lona”.

cabalgabuitres                  pulguiarqueros               lechuguialados                            
                      gorrioniboludos                 tallisetas                 
nubicentauros

Éstas son parte de las huestes que combaten en los espacios estelares, uno de los primeros episodios de esta pasmosa aventura.
“Luciano de Samosata, al escribir Relatos verídicos, recurre a la fantasía desbordante y al delirio: vientos huracanados que impulsan a un barco a desplazarse por los aires hasta llegar al espacio, el encuentro de la tripulación con los “cabalgabuitres” (gendarmes de la frontera lunar), la visita al palacio de Endimión (el rey de la Luna de origen griego), la guerra contra el rey del Sol (Faetonte)” [Ricardo I. Paredes].

En su edición de Viajes a la Luna. De la fantasía a la ciencia-ficción, Carlos García Gual nos explica que "la peculiar abundancia de criaturas extrañas es una creación de Luciano, pero es fácil, para un filólogo conocedor de la literatura griega anterior, rastrear la procedencia y abolengo de la mayoría de ellas. Luciano es un literato singularmente afecto al pastiche y a la parodia."
Una vez en la Luna, y aunque Endimión "nos animaba a quedarnos a su lado", permanecen siete días más. 
Y es entonces cuando Luciano pasa a contar "las rarezas y maravillas que observé durante mi estancia en la Luna", igual que Heródoto había hecho con los egipcios:
"Hay entre ellos una raza de hombres, a los que llaman "arbóreos" (...) rebanan el testículo derecho de un hombre y lo plantan en el suelo, y de él nace un árbol altísimo (...) sus frutos son bellotas del tamaño de un codo. Cuando ya están maduras (...) descortezándolas, extraen a los hombres de esta clase. Además tienen sus órganos sexuales artificiales: los unos los tienen de marfil y los pobres de madera". 

En septiembre asistí al taller impartido por Carlos García Gual, especialista en antigüedad clásica y Literatura. Divertido, didáctico y amable, el último día nos deleitó con Luciano de Samósata (s. II, Siria), “el último narrador griego… una prosa ligera, ágil (….) no un revolucionario, sino un espíritu burlón”.

Luciano es "un escritor helenizado, que conoce muy bien la literatura anterior, nacido en la época de Marco Aurelio; en Asia Menor “hay enormes teatros...”

Y continúa Luciano con sus experiencias en la Luna:
“Entre ellos se considera guapo al que está calvo y pelón, mientras que les inspiran repugnancia los melenudos. En los astros cometas (…) consideran hermosos a los melenudos (…) Les sale barba, un poco, en las rodillas (…) sobre sus nalgas tienen todos plantada una enorme col, a modo de cola, siempre rozagante, y que no se espachurra si uno se cae de espaldas”.
“Utilizan su barriga como zurrón, metiendo en ella cuanto necesitan. Porque tienen que abrirla y cerrarla, pues no guardan tripas ningunas (...) está forrada por dentro con un vello espeso, de modo que los niños pequeños, cuando hace frío, pueden guarecerse allí.”
“(...) los selenitas no nacen de mujeres, sino  de los hombres. Porque los matrimonios son entre varones y ni siquiera conocen el nombre de mujer. Hasta los veinticinco años cada individuo actúa como esposa, y a partir de éstos como marido. No se quedan preñados en el vientre, sino en las pantorrillas (…) empieza a engordar la pierna y, al pasar el plazo de tiempo, la abren de un tajo y sacan los fetos muertos; pero los colocan de cara al viento con la boca abierta y recobran la vida. Me parece que de ahí les vino a los griegos el nombre de “pantorrillas” {nota de C.García Gual: En esa fantasía de la pantorrilla como matriz tal vez haya un eco del nacimiento mítico de Dioniso, alumbrado del muslo de Zeus.

“En cuanto a los ojos, no me atrevo a decir cómo los tienen, no sea que alguno piense que cuento mentiras, por lo inverosímil del relato; pero con todo lo voy a contar. Tienen los ojos desmontables, y el que lo desea se los quita y los guarda hasta que necesita ver, y entonces se los pone de nuevo y ve. Y muchos, cuando han perdido los suyos, piden otros prestados, y así ven con ojos ajenos. También hay algunos, los ricos, que tienen muchos ojos de repuesto”.

Y es que Luciano ya nos lo había advertido desde el principio:
“(…) en una sola cosa seré veraz: en decir que miento. Me parece que así escaparé a la acusación de los otros, al reconocer yo mismo que no cuento nada verdadero. Escribo, por tanto, de lo que ni vi ni comprobé ni supe por otros, y es más, acerca de lo que no existe en absoluto ni tiene fundamento para existir. Con que los que me lean no deben creerme de ningún modo”.

Los dioses, las diosas, los habitantes de la Luna y Luciano de Samosata acompañen nuestras jornadas.

"En cuanto rozamos el agua, nos regocijamos al máximo y exultamos de alegría. E hicimos una fiesta a bordo, y nos salimos del barco y nos echamos a nadar, pues entonces reinaba la calma y estaba el mar sereno".

"Viajes a la Luna. De la fantasía a la ciencia-ficción". Edición de Carlos García Gual. Biblioteca ELR Ediciones, 2005 (traducción de Carlos García Gual).
Aproximación a Luciano de Samosata en la Revista Pliego Suelto por Ricardo Iván Paredes.

martes, 30 de diciembre de 2014

"Jules et Jim". Esa cosa que no se puede domar (3)

Una noche, al despedirse, Catherine le dice a Jim:
“Nuestro afecto todavía está naciendo. Hay que dejarlo tranquilo como a un recién nacido. Ha amado, Jim. De verdad, eso se nota.” La conversación deriva hacia Gilberte:”¿Todavía la ama y ella a Vd.? No la haga sufrir, Jim”.
El se sincera, hasta donde puede:
“Siento la necesidad de aventuras, de riesgos. Y también de otras cosas (…) La admiro, Catherine. Y me gusta verla.”
Esa noche, Jules telefonea Jim. 
Catherine quiere leer a toda costa “Les affinités électives”, de Goethe, que ha prestado a Jim. Y, casi implorante: “Jim, Catherine ya no quiere saber nada de mí. Me aterroriza perderla y que salga completamente de mi vida. La última vez que le vi junto a Catherine parecían una pareja que podían compenetrarse.  Jim, ámela; cásese con ella y permítame que la siga viendo; quiero decir, si la ama, deje de pensar que yo puedo ser un obstáculo.”
Jim, seguro, camina por el porche al encuentro de Catherine, para entregarle el libro: Entran en la casa cogidos de la mano. Y así se besan, por primera vez. “Jim se levantó encadenado. Las otras mujeres, ya no existían para él” (voz en off).
Aparentemente desde la amistad, y el deseo, y la admiración, Catherine anuncia a Jules que Jim va a vivir con ellos.
En un aparte, Jim pregunta:
"- ¿Y Jules?"
Y ella responde:
"- Nos ama a los dos (…) Sufrirá menos así. Le amaremos y respetaremos".

José Miguel Viña, de la Universidad de La Laguna, en su análisis de "Jules y Jim", recoge la opinión de Román Gubern: La adaptación de la novela de Roché es “una de las constantes del universo Truffaut, a saber: la “dificultad de amar”.

En el mismo trabajo, publicado en 2011 en la revista Icono14, Viña señala que "aspectos como la pasión y el impulso se ven rígidamente constreñidos por esquemas morales y prejuicios heredados de una idiosincrasia aburguesada.
La imposición de la “rectitud” hace que el deseo, como impulso destructor, convierta a los personajes [de ejemplos fílmicos] en esclavos de sus propias pasiones".
Y prosigue:
"La presencia del yugo de la norma, implica la existencia de un sujeto o grupo (minoría instituyente) encargado de elaborarla, darle forma y aplicarla. Y significa, en segunda instancia, la subordinación de una mayoría (sujetos instituidos)(...) el cine se ha aproximado a las sexualidades periféricas (...),. La hipótesis que barajamos presupone que alzarse contra la sexualidad normalizada deviene (en el marco narrativo) en tragedia y destrucción".

Citando a José de la Colina, los personajes de la película “viven sus sentimientos, sus pasiones, sus ideas (...) en el cuadro social de una civilización europea, cristiana, burguesa, que ha establecido un código, implícito y explícito, para las relaciones entre los hombres y entre el hombre y la mujer. Sin intención de escándalo, con la misma pureza de sus pro-tagonistas, el film desarrolla una forma de relación que se coloca fuera de ese código, que reconsidera (...) todas las convenciones morales sobre el sexo y la pareja.”
Siguiendo el recorrido propuesto, nos recuerda que "Viridiana" es de 1961, "El graduado" de 1967, y "Cowboy de medianoche", de 1969: "Jules y Jim", contemporánea de "Lolita", "excede los límites de la pareja tradicional y desnuda sus insuficiencias. El rol masculino-dominante-falocéntrico (que habíamos visto en "Un tranvía llamado deseo", dirigida por Elia Kazan en 1951) entra en crisis a favor de una nueva mujer dotada de autonomía (…) Desde esta perspectiva, el filme presenta una contradicción discursiva, al generar expectativas sobre una nueva forma de sentir y vivir las relaciones (ideal, utópica…) y denegar su concreción física (la expectativa es irrealizable)".

En su biografía de Françoise Truffaut, Baecque y Toubiana reflejan los temores del director:
"Aunque la acogida de la crítica es excelente, Truffaut está preocupado por el riesgo de una posible censura, consciente de que ese “triángulo de amor puro” puede muy bien incomodar a los censores (…) la comisión de control (…) autoriza (…) su difusión junto con la prohibición a menores de dieciocho años (…) aunque Truffaut logra reunir los prestigiosos apoyos de Renoir, Cocteau, Armand Salacrou, Pierre Lazareff y Alain Resnais, que responden del “carácter no inmoral “ de la película, se confirma la sentencia".
En Italia, la película es prohibida: “Truffaut llega a Roma para apoyar las movilizaciones públicas organizadas por Dino de Laurentiis, distribuidor de la película, junto con prestigiosos intelectuales reunidos alrededor de Alberto Moravia y Roberto Rossellini.”  La prohibición se levanta, se proyecta el 3 de septiembre en Roma, Torino y Milán “y es aclamada por la crítica”.
En Alemania, Inglaterra, Bélgica y Suecia la película es un éxito. 
En Estados Unidos, El Herald Tribune elogia la película,  y el New York Times, entre otros medios, considera "Jules y Jim" como “una de las obras más originales y conmovedoras del cine francés”.
Viña Hernández, José Miguel. "Impulso destructor. (S)experiencia perversa". Revista Icono14 [en línea] 1 de octubre de 2011, Año 9, Vol. Especial, pp. 177-193. Recuperado (Fecha de acceso), de http://www.icono14.net
Antoine de Baecque y Serge Toubiana. “François Truffaut”. Traducción de Jesús Bretos. Plot Ediciones, 2005.

sábado, 27 de diciembre de 2014

¡Nunca jamás! Зто не Должно повториться

Soldados rusos en un campamento de prisioneros alemán. Neisse, 1915.

No es frecuente la exhibición en España de materiales sobre el papel desempeñado por Rusia en la Gran Guerra desde un punto de vista no bélico y, además, enlazado con los esfuerzos diplomáticos, incluidos los españoles
En la Fundación AISGE se exponen estos días reproducciones de los archivos conservados en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia y del Museo Estatal de Historia.
La muestra ha destacado los aspectos más humanos, como las fotografías del “teniente Benua” sobre refugiados, los prisioneros rusos, lo que reflejaron los niños en sus dibujos, las referencias a reinos que dejaron de existir, la maquinaria diplomática. 
Dibujos de niños rusos (1914-1916). Arriba: Campamento de tiendas de campaña. Abajo: Soldados de los países beligerantes (Rusia, Alemania, Francia, Turquía y Japón)

Retratos del rey Jorge V de Gran Bretaña y de Alexander Karageorgievich, regente del Reino de Serbia a partir de 1914. Las exigencias del Gobierno austro-húngaro tras el asesinato del heredero al trono Francisco Fernando de Habsburgo y su esposa, la condesa Sofía Chotek, incluían, entre otros puntos, la separación de los oficiales del Ejército y funcionarios de la Administración serbia “culpables de la propaganda contra la Monarquía austro-húngara”, así como “abrir una encuesta judicial contra los participantes en el complot (…) que se encuentran en territorio serbio. Los órganos delegados por el gobierno imperial y real tomarán parte en las investigaciones”; es decir, consentir que la policía austriaca investigara en territorio serbio.

Nota de 10 de junio de 1915 del Viceministro de A. Exteriores, Anatoly Neratov, al Embajador de España en Rusia, el Conde de Cartagena, sobre “la difícil situación en la que se encuentran prisioneros de guerra rusos en Alemania”. Se especificaban casos concretos y se solicitaba la presentación de una protesta ante el Gobierno alemán.

















Arriba: Sergey Sazonov, en 1910. 
Izquierda: Anibal Morillo y Pérez, Conde de Cartagena.


Telegrama del Ministro de Asuntos Exteriores, Sergey Sazonov, de fecha 3 de noviembre de 1914, al Embajador de Rusia en España, solicitando la mediciación de los Embajadores españoles en Berlín y Viena para elevar “una protesta a los gobiernos de Alemania y Austria-Hungría por numerosos casos de atrocidades y violencia cometidos contra los súbditos rusos, prisioneros de guerra y soldados”.


Fotografías del “teniente Benua”, marzo-mayo 1916. De arriba a abajo: “Los refugiados”, “La ametralladora antiaérea” y “Con la máscara antigás”

Tren hospital. Postal de 1914-1916.


Hasta el 7 de enero.
“Gran Guerra: gloria y catástrofe. Así empezó el siglo XX”
Fundación AISGE
Ruiz de Alarcón nº 11, Madrid.

"¡Nunca jamás!  Зто не Должно повториться" aparecen en el último párrafo del texto de presentación de la exposición.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Poeta de guardia XXV: Luis Cernuda




No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.

La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.

Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.

Aunque sólo sea una esperanza,
porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.



Siempre me ha gustado esta fotografía. Seis jóvenes, con sus cuerpos jóvenes -y no tan jóvenes-, corren hacia la cámara. En sus rostros se lee la timidez, la alegría, la ilusión, la fuerza de la vida; y esa mañana, esa tarde, están en bañador en la playa. 
Aunque sea 1937.

La vi por primera vez en un impresionante texto de Andrés Trapiello, publicado en la revista Clarín. En él hablaba, claro está, de la fotografía, de Luis Cernuda; de qué pasó con cada uno de ellos. Qué fue de ellos.


“Es él quien ocupa el centro de la escena. A su derecha está Blanca Pelegrín y a su izquierda Carmen García Lasgoity; ambas han pasado su brazo por la cintura del poeta, como él ha entrelazado a su vez la cintura de las dos. Junto a Blanca está Víctor María Cortezo, Vitín Cortezo, el íntimo amigo de Cernuda, y junto a Carmen está Manuel Altolaguirre, quien a su vez abraza por el hombro a la otra Carmen del grupo, Carmen García Antón. La foto fue tomada por el mítico fotógrafo Walter Reuter. Sólo la vida de este hombre, que murió a la edad de noventa y nueve años hace dos, daría para una gran novela.Sin duda la de todos esos personajes fue novelesca."



Manuel Altolaguirre editó revistas en la imprenta del Monasterio de Montserrat durante la Guerra Civil, y también libros como “Cancionero menor para los combatientes”, de Emilio Prados, y “España, aparta de mí este cáliz”, de César Vallejo.

En febrero de 1939, cruzó la frontera francesa. Tras pasar por un campo de concentración, se reúne con su familia en París, gracias a la mediación de la Asociación de Escritores Antifascistas de Francia. Ayudado por Paul Eluard y Pablo Picasso, entre otros, salen camino de Cuba, concluyendo su periplo en Méjico dos años después. Apunta Andrés Trapiello: “El impresor por cuyas prensas habían pasado libros de todos los poetas de su generación, acabaría dejando su oficio para dedicarse al del cine. Tampoco podía sospechar que cuando regresara a España en 1959 para presentar en el festival de San Sebastián una película sobre San Juan de la Cruz, la muerte le estaría esperando en forma de accidente de coche en la carretera general a la altura de Burgos.”

“A Vitín Cortezo le encontraremos colaborando en la revista fascista Vértice el mismo “año de la victoria”, 1939, y a partir de entonces en múltiples proyectos del teatro nacional de esos años, sin que ninguno de sus antiguos amigos le reprochara que lo hiciera, porque lo sabían, tan disparatadamente wildeano, un hombre que con ponerse a salvo de su “moralidad” en aquella España del nacionalcatolicismo tan contraria a ella, tenía bastante.” 

Y escribe Marcos Ordóñez, en un artículo sobre el escenógrafo y figurinista: “Su abuelo era el doctor Cortezo, con monumento en el Retiro, calle en Madrid y Toisón de Oro impuesto por Alfonso XIII. Y pisazo en Recoletos 18 (…) Se le recuerda dibujando compulsivamente, dentro y fuera de escena, en las barras de los bares, en los clubes de travestis de Tirso de Molina, y regalando luego sus dibujos (…) Última anécdota y última época, ya en los setenta: Vitín saltando al interior de un furgón policial durante una redada de homosexuales mientras proclama “Aquí hay que darse prisa, niñas, que luego cogen los mejores sitios.”
"Carmen García Lasgoyti fue otra más de esas ancianas que abonándose en su acabamiento a los actos de la Residencia de Estudiantes actual se diría que perseguían aún algo de lo mucho que les había sido arrebatado injustamente."

"Carmen Antón se exilió en Buenos Aires, donde ha muerto hace sólo unas semanas [2007]. Dejó publicadas sus memorias, que nos ponen ante una mujer inteligente y bondadosa, pero también ante la fragilidad de todas las vidas, apenas un puñado de arena que el viento mueve de sitio, o de cenizas, las suyas, que fueron esparcidas por decisión de la actriz junto a la estatua que García Lorca tiene en un parque de Buenos Aires."


Ambas lucen en la solapa el emblema de La Barraca. 


"¿Vivirá o habrá muerto Blanca Pelegrín?  Este silencio ilustra también el que ha pesado sobre las vidas de muchas mujeres de esa época. Alguien conocerá sus historias completas. ¿Se exilaría Blanca Pelegrín como Cernuda sin volver a España o moriría fuera de ella como Carmen García Antón? ¿Se quedaría como Cortezo? ¿Se exilaría y volvería a España como Altolaguirre? ¿Se haría apátrida y vagamunda como Reuter?"

La fotografía la tomó Walter Reuter. La playa era la Malvarosa.

Luego, lejos, tarde, solo, otra fotografía, en una playa de Méjico.













“Cernuda partiría al exilio (…) No pudo sobreponerse a un ambiente que encontraba política y moralmente inaceptables (…) Jamás regresó a España y el día que murió los periódicos mejicanos le despidieron con notas más breves aún que los anuncios por palabras.”

Por eso me rebelo cuando veo cómo inauguran sus exposiciones, sus aniversarios, gente que nunca le apreciaron, que dicen que lo han leído, que jamás han luchado por la igualdad, que no creen en ella.

Andrés Trapiello: "Una fotografía"

Marcos Ordóñez: "Especies (casi) extinguidas. Vitín Cortezo"

Olga Alvarez: "Carmen Antón, de La Barraca a Buenos Aires"


martes, 16 de diciembre de 2014

"Jules et Jim". Esa cosa que no se puede domar (2)

“La mayoría [de los distribuidores] no confía en la película. “¿Pero qué clase de película es ésta? ¡Un hombre que sujeta la vela mientras su mujer está haciendo el amor con otro! Tuvimos que oír de todo y François y yo [Marcel Berbert] fruncíamos el ceño.”
© Fotografía de Botti/Contacto 
Cuando Jules le pide matrimonio, Catherine le contesta: 
"Vd. no ha conocido a muchas mujeres… Yo, por mi parte, he conocido a muchos hombres; haciendo el promedio, quizá podamos formar una pareja honesta."

Jim publica su novela, entrega regalos a Jules y Catherine, que siguen viviendo juntos,  y les invita al teatro, a la obra de “un autor sueco” ["Casa de muñecas", de H. Ibsen]
La escena del final de la representación es diferente para los tres amigos. Mientras Jules y Jim aplauden con poca convicción, Catherine se esfuerza por aplaudir, y dice: “A pesar de todo, esa chica  me gusta. Quiere ser libre. Inventa su vida a cada instante.”
Aparentemente sin pensárselo, se lanza al río mientras caminan por la calle, tras divagar los dos amigos sobre la pareja y el papel de la mujer; la ven nadar plácidamente en las aguas frías y oscuras, exclaman: “¡Estás loca!”. La introducen con preocupación en un carruaje, y es entonces cuando le pide una cita a Jim para hablar, que un Jules casi implorante le insiste que acepte.
Pero Catherine acude tarde y no se encuentran. En la escena siguiente, el teléfono despierta a Jim: Catherine y Jules anuncian que se casan en Alemania.

Unos días después, estalla la guerra, la “Gran Guerra”. 
Algunas escenas de trincheras fueron tomadas en Beaumont-sur-Oise. Monumento a los caídos en la Primera y Segunda Guerra Mundial. Fotografía de P. Poschadel.
Las imágenes documentales de la Primera Guerra Mundial seleccionadas para la película muestran, a poca distancia de la cámara, movimientos en las trincheras y, explosiones, transmitiendo todo su realismo y crudeza.
En la primavera de 1916, Jim tiene un permiso de una semana en París. Gilberte, su amante, le ha estado enviando paquetes a las trincheras, y les vemos pasear. Ella no piensa en el matrimonio: “Estamos bien así”.
En esa conversación por la calle, un Jim de uniforme reconoce que no tiene noticias de Jules, pero “¿sabes?, a veces, en las trincheras, tengo miedo de matar a Jules”.
Cuando la guerra concluye, ambos están vivos; Catherine y Jules viven “cerca del Rhin” y tienen una hija, Sabine.
Jim viaja hacia la Alemania de esta postguerra, envía crónicas a los periódicos que le publican y visita los lugares donde combatió más duramente. Recorre los cementerios (“a los que llevaban de visita a los niños de las escuelas”) y busca los nombres de sus compañeros muertos. Estos pocos minutos son de los más emocionantes de la película, pues concentra en escasos planos una historia que claramente atraviesa al personaje.

El reencuentro de Jim y Catherine parece congelado en el tiempo: “Jim tuvo la impresión de que ella llegaba con un poco de retraso a la cita del café”; por otra parte, los dos amigos se miran y se besan:
“-  No ha cambiado, Jim
 -  No ha cambiado, Jules
 -  Oh, vaya, nadie ha cambiado”, exclama Catherine
En verdad, los tres parecen más jóvenes: Jim se ha afeitado el bigote, Catherine se ha cortado el pelo, y Jules lo lleva revuelto.

La interpretación de Oskar Weiner, explicando que le han encargado un libro sobre libélulas que ilustra Catherine,resulta conmovedora. Como en la mayor parte del metraje de la película, desprende fragilidad, candor, sensualidad. Ahora ya no fuma: observa las plantas. “Tiendo erróneamente a especializarme demasiado, envidio su enorme capacidad para diversificar, Jim.”
Jim rememora una pregunta que hizo a su profesor:
- Pero,  ¿qué puedo ser? Un curioso.
- Eso no es una profesión todavía; viaje, escriba, traduzca, aprenda a vivir en cualquier sitio, empiece en seguida; el futuro es de los curiosos.

Cuando se despiden después de un día idílico, Jules le dice a Jim “tengo que hablarle”; le pregunta por Catherine. Jim cree que "el matrimonio y la maternidad le han sentado bien. La encuentro un poco menos cigarra, un poco más hormiga”, pero Jules le transmite sus temores: “Puede ser (…) pero cuando las cosas van demasiado bien suele estar descontenta. Cambia de aspecto y lo fustiga todo con gestos y palabras (…) Jim, tengo miedo de que nos deje.” Ante la incredulidad de Jim, oimos que Catherie se ha marchado en ese tiempo seis meses, y Jules teme que vuelva a ocurrir: “¿Sabe, Jim? Ya no es del todo mi mujer. Ha tenido amantes. Tres, que yo sepa…”

Albert, el amigo de las diapositivas, herido de guerra, vive ahora en un pueblo cercano y ha hablado con Jules acerca de casarse con Catherine y llevarse a la pequeña Sabine. Tras esta confidencia, Jules sigue hablando: “Cuando cree que no se la aprecia lo suficiente, se muestra terrible, pasando de un extremo a otro con ataques repentinos”.
En el fondo, Jim no está sorprendido. 
Catherine también quiere hablar con él.
Pero “no quiero decirle nada, quiero preguntarle.”
El tono festivo, casi circense, con que George Delarue abre la película, choca con el tema musical que nos propone para este momento.
Bajo un árbol y la noche, tras un preámbulo de medio minuto, una lenta inmersión en las delicadas e íntimas notas de Catherine et Jim, haciéndonos soñar, bailar con los ojos cerrados.
Jim le narra desde el principio su amistad con Jules en París, cómo la conocieron, lo que han vivido hasta entonces, las virtudes de Jules.
“Voy a repetir la historia como yo la he vivido”, dice entonces Catherine, “es la generosidad, la inocencia;  la vulnerabilidad de Jules la que me deslumbró y me conquistó; en contraste tan grande con los otros hombres (...) Creía que la felicidad le curaría esas crisis que tiene; pero debe curarse él solo de ellas. La felicidad, pues fuimos felices, no se instaló en nosotros y nos encontramos, cara a cara, desunidos.” 
Jeane Moreau lleva en las manos un helecho. Su relato prosigue cuando Jules parte hacia el este al estallar la guerra, sus sensaciones en el primer permiso: “Me sentí en los brazos de un extraño.” 
Tras nacer Sabine, le pide a Jules dormir en habitaciones separadas: “Te he dado una hija, para mí es suficiente (…) recobro mi libertad”. Albert “tiene esa autoridad que le falta a Jules (...) siento una profunda amistad hacia él, pero nada más”.
No pretende "haberlo contado todo en un momento…”
Jim la desea. Pero no quiere que deje a Jules. No sabe qué va a hacer él; por otro lado, piensa que, imperceptiblemente, ella trata de seducirle.
¿No tendría que aparecer Apollinaire por aquí, en Francia, en medio de todo? Pues sí, aparece. Es la escena en la que los tres, Albert, Jim y Jules hablan sobre la guerra, y entonces Jim menciona a un artillero que conoció, sin  mencionar el nombre de Apollinaire. Su relato va coincidiendo, punto por punto, con su relación con Madeleine Pagès (entrada de este blog, de 13 de abril).
Porque una historia como la de Apollinaire y Madeleine solo puede suceder en “esa especie de locura colectiva y la presencia de la muerte minuto a minuto” que es la guerra, la Gran Guerra.


“Lo que hoy nos parece admisible, una mujer enamorada y amante de dos hombres, no era tan fácil de mostrar en una pantalla hace treinta años”, cuenta Claudine Boché, que montó la película.

¿Es sólo eso lo que cuenta, lo que muestra, la película?
En un momento, se convertirá en un poliedro de múltiples caras.

“François Truffaut”. Antoine de Baecque y Serge Toubiana. 
Traducción de Jesús Bretos. 

Plot Ediciones, 2005.

viernes, 12 de diciembre de 2014

"Jules et Jim". Esa cosa que no se puede domar (1)


Jules et Jim es la construcción de una amistad genuina, el encuentro de dos jóvenes maravillosamente vivos, creativos, confiados, en brazos de la vida. 
Se tratan de usted, se escuchan, comparten. 
Uno es alemán, el otro es francés.
Están en París. Es 1912.

“Truffaut  descubre la novela Jules et Jim de Henri-Pierre Roché  (…) rebuscando entre unos libros de segunda mano que están apilados en la librería Delamain, situada en La Place du Palais-Royal (…)  es un ilustre desconocido de setenta y seis años de edad y Jules et Jim es su primera novela (…) “En aquel entonces, mi escritor preferido era Cocteau por la rapidez de sus frases, su sequedad aparente y la precisión de sus imágenes. Y mira por donde descubría yo (…) a un escritor que me parecía mejor aún que Cocteau (…)  A través del estilo de Roché la emoción nace de la nada, del vacío, de todas las palabras descartadas."
En 1961, Jean Gruault y Truffaut “se ponen manos a la obra para construir esa historia que gira alrededor de un “triángulo de amor puro” que debería ser el subtítulo de la película.”
Mientras Jim vive una vida sentimental práctica, Jules evoca en las mujeres su mundo interior, resonancias de pasado y futuro, idealizaciones.
En casa de un amigo de Jules, Albert, contemplan diapositivas de piezas antiguas. Un busto sonriente, de facciones grandes y casi esquemáticas, llama la atención de Jim. Voz en off: “¿Habían visto alguna vez esa sonrisa? Jamás. ¿Qué harían si algún día la encontrasen? La seguirían”.
En el gimnasio, Jim lee a Jules la novela que escribe, basada en su amistad. Jules le pide el manuscrito para traducirlo al alemán. Ambos se admiran, se estimulan.

“Para interpretar el papel de Jim, Truffaut elige a Henri Serre, un joven actor  aún desconocido que trabaja en un número [dúo cómico con Jean-Pierre Suc] en Le Cheval d’Or (…) está impresionado por el parecido físico del actor con el escritor en su juventud: alto y delgado, voz grave y dulce y gestos secos y rápidos. Para el papel de Jules, la elección es más delicada (…) prefiere un actor extranjero, convencido de que su acento y sus vacilaciones al hablar contribuirán a que el personaje sea más conmovedor (…) optando por Oskar Werner, un actor de teatro célebre en Alemania y Austria, director del Burgtheater de Viena, que hizo un espléndido Hamlet a comienzos de los años cincuenta (…)" Oskar es recordado como “jovial, hábil, concentrado y muy afectuoso”. Le enseñaban francés por la noche porque “lo hablaba mal”. Cantaba “piezas de Mozart en el coche, era encantador”. Muy distinto será el rodaje de Fahrenheit 451, según los biógrafos.


Una carta de un primo de Jules les anuncia la llegada de unas amigas que estudiaron con él en Múnich: "una berlinesa, una holandesa, una francesa… ... vendrán a cenar a mi casa mañana, ¡cuento con Vd.!" "¡Bien!" Y entonces, en aquella cena, “todo empezaba como un sueño”.
Durante un mes, Jules y Catherine conviven. Luego, un día, Jules decide presentarle a Jim. “Pero no la compartiré”, añade Jules, con su encantadora sonrisa. Ese mismo día en que Catherine conoce a Jim, ella les deleita disfrazándose de chico, con cigarro encendido y bigote pintado.


"[Jeanne Moreau] es la verdadera protagonista de la película (…) se encuentra en esos momentos en el cenit de su gloria (…) “Después de la plenitud que alcancé con Louis Malle, me sentía un poco huérfana en lo cinematográfico” (…) A través del personaje de Catherine (…) encarnará para Truffaut a la mujer suprema, frágil y fatal, inteligente y vivaz, divertida y trágica, libre, soberana, que sigue hasta el fin los impulsos del deseo."

Pero hay algo turbador en Catherine. Cuando decide que se marcharán cerca del mar, y prepara su equipaje, Jim le pregunta por el contenido de un frasco. Y ella contesta: “Vitriolo. Para los ojos de los hombres mentirosos.” 
Las escenas del gimnasio se rodaron en el Lamotte, de la Rue Louis-le-Grand.
Es interesante el uso del vestuario que se hace en la película. Mientras sólo aparecen Jules y Jim, la indumentaria masculina es más o menos formal, los “pijamas” del gimnasio. A partir de la aparición de Catherine, asistimos de los vestidos al disfraz;  los bañadores colgados dan paso a camisas y pantalones blancos, iguales, como iguales visten Jules y Jim en los comienzos de la película.


Todo es limpio, como el paisaje, el estado de gracia de los tres protagonistas; saliendo del mar en bañadores de otro siglo, de otra arena, de otro mundo que está a punto de perecer.

Y así se inicia una relación a tres, simpática, natural: ¿Se tornará extraña, irregular, patética? ¿Acabará en una pareja, resultará alguien herido?



“Antes de conocerles a los dos, no me reía nunca” (Catherine).




Dedicado a Anónyma Veneciana, de +Marybel Galaaz, que en algún momento volverá con una de sus magníficas entradas. El cine es la coartada.


“François Truffaut”. Antoine de Baecque y Serge Toubiana. 
Traducción de Jesús Bretos. 
Plot Ediciones, 2005.