sábado, 9 de abril de 2016

La pasión de Marga Gil Röesset.


Nada sabía de Marga Gil Röesset. 
De las ocho mujeres que aparecen en el documental "Las Sinsombrero", todas me eran conocidas, empezando por la divertida y artística Maruja Mallo

Imagen tras imagen, me impactó la belleza, originalidad, minuciosidad y maestría de sus dibujos, y me parecía imposible no haber oído nada acerca de ella; que no fuese un nombre, una mujer, una artista muy reconocida en nuestro país.


El prodigioso talento sobresalía por encima de las notas de su propia vida; Ana Serrano, familiar y comisaria de la exposición de la obra de Marga en el Círculo de Bellas Artes de Madrid (2000), escribe, acertadamente, que no podía quedarse en “un capítulo” de la vida de otros, sino en darla a conocer “con el mejor de los argumentos, con su obra, va a convencer ella misma.”

En el prólogo del catálogo de esa exposición, impresiona su delicado y emocionado relato, su profundo compromiso con el legado artístico y la persona de Marga; los concienzudos y extremadamente bien dirigidos pasos con ese fin, “sin herir a nadie”.

En “Artistas y precursoras. Un siglo de autoras Roësset”, Nuria Capdevila-Argüelles recorre prácticamente lo que sería una saga de “mujeres Roëset”, al menos de cuatro de ellas: María Röesset Mosquera (MaRo), tía de Marga, cuyo autorretrato cuelga en el Museo del Prado; Marisa Röesset Velasco, prima, también pintora (a la que espero poder dedicar una entrada); la propia Marga Gil Roëset; y Consuelo Gil Röesset, su hermana, a quien Ana Serrano recuerda como “escritora de cuentos, catedrática de inglés (…), editora de “Antoñita la Fantástica”, que tocaba el violín y hablaba múltiples idiomas”, que murió “a los 90 años, lúcida, hermosa."
“Las dos hermanas hablaban cuatro idiomas”, y su madre, “a Consuelo le pedía poemas y a Marga dibujos a cambio de la merienda, de un premio.”

 "El niño de oro" (1921). Ilustración de Marga Gil Röesset.


En 1921, con doce años, Marga ilustra “El niño de oro” y, en 1923, “Rose des Bois”, ambos escritos por su hermana Consuelo; el último,“editado por Plon, una de las más importantes editoriales de Francia" (Ana Serrano).

“Rose des Bois” (1923). Ilustración de Marga Gil Röesset.

Nuria Capdevila-Argüelles nos señala su precoz y deslumbrante itinerario: “El aire demacrado y siniestro acompaña a las ilustraciones de Rose des bois aunque hay una clara evolución artística entre los dos libros (…) Todos los dibujos, 11 a toda página y 27 a menor escala, están hechos con tinta china y siguen el orientalismo de moda “.

 "El niño de oro" (1921). Ilustración de Marga Gil Röesset.

Marga, por supuesto, cambia, crece, evoluciona:  “En poco más de diez años, menos de la mitad de su corta vida, Marga Gil pasa del papel, la acuarela y la tinta a la escayola y el granito y también del modernismo a la vanguardia.” 

 "El niño de oro" (1921). Ilustración de Marga Gil Röesset.

Con 22 años, Marga presenta su escultura “Adán y Eva” en la Exposición Nacional de Bellas Artes:
“Marga aparece como escultora y artista independiente por primera vez vez en 1930. Su trabajo causa furor (...) En la misma entrevista en la que se define como precursora ("trabaja sin recibir influencias de nadie"), declara no creer “en el amor simultáneo de dos corazones”. Afirma que puede enamorarse pero le parece difícil coincidir con una persona que le corresponda y complete el amor. Le parece que “en esto hay siempre un sacrificado” que acepta la ofrenda de amor del otro. “Ella no espera hallarlo”.
Se trata de una entrevista con Rosa Arciniega de Granda, publicada en el semanario "Crónica" en junio de 1930: “Marga declara que su trabajo refleja ideas y no personas y explica que intenta siempre esculpir “de dentro afuera”, para concluir que sus figuras “llevan el esfuerzo de querer manifestar su interior.”


Su obra se ve “como la de una persona ya formada, de una artista consagrada… sorprende porque no se espera que una mujer tan joven pueda hacer lo que hace ella…[la crítica] en cierto modo, la virilizan… su talento es un talento masculino (…) expresar , de manera tan profunda, el dolor, el desamparo."

"Adán y Eva" (1930). Marga Gil Röesset.

A comienzos de 1932, Marga conoce a Zenobia Camprubí y a su marido, Juan Ramón Jiménez. Ella y Consuelo la admiraban desde pequeñas, por sus traducciones de R. Tagore.

No puede centrarse la revisión y conocimiento de una figura como Marga Gil Röesset en sus sentimientos por Juan Ramón Jiménez. 
Marga se enamoró, o creyó estarlo, o se obsesionó con el autor.

Existen páginas escritas con escaso rigor y fortuna sobre este asunto que no se detienen en considerar la creatividad y genialidad de una obra excepcional, y prefieren centrarse en un episodio de desenlace desgraciado, aunque fuese de transcendencia para Marga y definiese, fatalmente, el final de su vida:
"Lo que un talento así puede marcar y desequilibrar a una criatura de 24 años…”, anota Ana Serrano, a lo largo de su prólogo.

"La mujer del ahorcado" (1932) "muestra una mujer desnuda, arrodillada, con los brazos alzados y doblados hacia atrás (...) como si estuviesen sosteniendo las piernas de un hombre ahorcado e impidiéndole morir, asiéndole a la vida." Nuria Capdevila-Argüelles.


La mañana de su muerte, se acercó al domicilio de los Jiménez-Camprubí y conversó brevemente con el poeta, dejándole un manuscrito de sesenta y cinco páginas. El propio Juan Ramón Jiménez escribiría, tiempo después: "me dijo: "No lo leas ahora".

Marga destruyó prácticamente la totalidad de sus obras, incluidas fotografías de las mismas, y se suicidó disparándose en la cabeza.


En 1933, Consuelo Gil Röesset publicó "Canciones de niños" (en francés y español), con ilustraciones de Marga y música de su marido, José María Franco.

"El perro de terciopelo" (1932).
 Ilustración de Marga Gil Röesset para "Canciones de niños".

"Las cerezas" (1932). 
Ilustración de Marga Gil Röesset para "Canciones de niños".
En la esquina inferior izquierda se aprecia la firma de Marga.


No os sorprendáis: sí, os recuerdan a "El Principito", de Antoine de Saint-Exúpery, publicado... en 1946.
En opinión de Ana Serrano: “¿Conoció Saint-Exupéry las ilustraciones de Marga? Es más que probable que sí.”



Las sesenta y cinco páginas que Marga entregó a Juan Ramón Jiménez no se conocieron hasta 1997, momento en el que Blanca Berasátegui publicó, en el ABC Cultural, facsímiles de algunas de ellas, en un reportaje titulado "Historia de Marga": 
"Están escritas a mano, con letra grande, a lápiz, algunas indescifrables, llenas de puntos suspensivos, de frases inacabadas."

Graciela Palau de Nemes, traductora de los manuscritos en inglés de Zenobia, conocía su existencia:
 "Se le puede llamar "Diario" porque se dan algunas fechas, pero incompletas: "Miércoles 22", "lunes noche" (...) Se ve que está escrito hacia el final, cuando Marga decide quitarse la vida (...) Los primeros textos son cortos, los últimos, largos (...) también representan la imaginación de Marga, cómo quisiera que fueran las relaciones entre los dos."
Fotografía: Luis GarcíCC BY-SA 3.0 es

Este "Diario" de Marga tiene su propio periplo, pues al exiliarse Zenobia y Juan Ramón en 1936, su casa en la calle Padilla fue saqueada, desapareciendo el "Diario" y manuscritos de ambos escritores. Blanca Berasátegui deja constancia de que José María Pemán "intervino activamente para que se le restituyeran las cosas al poeta". 
Ninguno de los dos volvería a España, pero el "Diario" llegó a manos de los herederos de Juan Ramón Jiménez.

En el documental de "Las Sinsombrero" (Tània Balló, Manuel Jiménez Núñez y Serrana Torres), Nuria Capdevilla-Argüelles cree que "no es posible saber, a ciencia cierta, por qué una persona decide quitarse la vida (...) hay un componente común en esos escritos finales, y es que reflexiona sobre un ideal de autoría, un ideal de vida artística, que piensa que no va a poder cumplir. Y al no poder cumplirse, decide acabar con su vida.”

Y en su libro, respecto a las páginas conocidas como "Diario": 
"Marga da forma escrita a sus pensamientos sobre la relación entre vida y obra del artista (...) se lamenta de estar "[...] tan poco de acuerdo conmigo misma" y añade que "[...] la crítica de yo a yo es realmente sangrienta".



Cuando supe que Ana Serrano había titulado su introducción al Catálogo "La pasión de Marga Gil Röeset 1908-1932” (por la película “La pasión de Camille Claudel"), quise cambiar el título de esta entrada; pero, al final, no pude.

Porque después de leer el libro de Nuria Capdevila-Argüelles, numerosos artículos, y antes de encontrar  la página de la propia Ana Serrano (lo último que leí sobre Marga), “Pasión” era la palabra elegida,"Pasión" es la palabra. 
Es la que mejor describe (fuego, fiebre) ese yo creativo, esa fuerza de "escogida" que la hacía crear, dibujar y esculpir “de dentro afuera” como la deslumbrante artista  que es ya para siempre; y la mujer joven, extraordinaria, que fue.



Página de Ana Serrano sobre Marga Gil Röesset:
http://perso.wanadoo.es/margaroesset/

Ana Serrano habla sobre Marga Gil Röesset:

Documental “Las Sinsombrero  (Las mujeres de la Generación del 27)”
Publicación de Algun día en alguna parte:
https://www.youtube.com/watch?v=3HCfe__C7E0
Corte dedicado a Marga Gil Röesset: a partir minuto 12:40

Página de RTVE (incluye documental "Las Sinsombrero" y otros contenidos):
http://www.rtve.es/lassinsombrero/es

http://www.lassinsombrero.com/
"una producción única en España, un proyecto crossmedia, que utiliza diferentes formatos y plataformas (televisión, internet y publicación), con el objetivo de recuperar, divulgar y perpetuar el legado de las mujeres olvidadas de la primera mitad del siglo XX en España."

Entrevista de Sofía Pérez Mendoza a Tània Balló:                  
http://www.eldiario.es/cultura/feminismo/Sinsombrero-artistas-olvidadas-generacion_0_488551823.html
"Uno de los objetivos del proyecto transmedia (…) es la entrada de Las Sinsombrero en las aulas. “Es la parte más ambiciosa, la más difícil” (…) Ya es hora de dejar de utilizar el falaz argumento de la calidad para explicar la menor presencia de las artistas en la cúpula”.


Tània Balló ha publicado recientemente el libro "Las Sinsombrero. Sin ellas la historia no está completa" (Espasa).