domingo, 25 de octubre de 2020

Galdós -Don Benito Pérez Galdós-, y su Madrid.

"Entre ñoñeces y monstruosidades dormitaba entonces la novela española (...) cuando apareció Galdós con "La Fontana de Oro." 
Marcelino Menéndez Pelayo.

 

Omnibus, carruaje cerrado tirado por caballerías
[en la imagen, pasando por delante de la actual "Casa de América"]
Fotografía anónima, hacia 1885


Vivienda del barrio de Las Injurias, Madrid
Fotografía: "Alfonso" (hacia 1915)

Tipos de Madrid en el barrio de La Latina
Fotografía: Santiago Ramón y Cajal (1905)


"Casi puedo decir -escribió Vicente Aleixandre-, que aprendí a leer con Galdós. Primero, de niño, con los "Episodios Nacionales". Luego fueron las novelas sorbidas con hechizo hasta el agotamiento."

Benito Pérez Galdós (1904)
Fotografía: "Káulak"

"A los pocos meses era yo el primer admirador de Galdós; de aquel ingenio tan original, rico, prudente, variado, robusto, que prometía lo que empezó a cumplir muy pronto: una restauración de la novela popular, levantada a pulso por un hombre solo."
Leopoldo Alas "Clarín".
Corrala de la calle Mesón de Paredes, Madrid
Fotografía: Martín Santos Yubero (hacia 1920)

"Las casas de vecindad -escribió Galdós- son tantas, que aterra ver cómo se improvisan los barrios de colmena."


Extrarradio, Madrid
Fotografía: "Alfonso" (hacia 1920)

"En el primer tercio del siglo XX llegaron a Madrid cerca de medio millón de forasteros, condenados a vivir en las barriadas del extrarradio: "Yo había visitado en Londres el barrio de Whitechapel y otros del remoto Este. Entre aquella miseria y la del bajo Madrid, no sé cuál me parece peor."


Imagen estereoscópica del Rastro madrileño, hacia 1895
Colección Fernández Rivero


En el cuarto de trabajo de su casa del Paseo de Areneros
Fotografía: Manuel Compañy (hacia 1900)


Banco de España, Madrid
Fotografía: Sucesores de "Laurent" (1890)
"Galdós observó con interés la cambiante realidad edilicia de Madrid. En su artículo "De re arquitectónica" se ocupó de la construcción del Banco de España."
Calle de Alcalá [al fondo, la Puerta de Alcalá]
Fotografía: "Moreno" (hacia 1900)

"Galdós la consideraba como la más hermosa, elegante y alegre de la capital."
 
Con los hermanos Serafín y Joaquín Alvarez Quintero en el Teatro de la Princesa [actual "María Guerrero"], en el estreno de "Marianela"
Fotografía: "Cortés", octubre 1916


Exhibición de globos aerostáticos
Antiguo "Campo del Gas", próximo al Rastro
Fotografía: Francisco Goñi (11-11-1908)


En el patio de su casa de la calle Hilarión Eslava
Fotografía: "Alfonso", invierno 1918

"Yo recuerdo con ternura a aquel hombre maravilloso, a aquel gran maestro del pueblo, Don Benito Pérez Galdós, que tenía la voz más verdadera y más profunda de España."
Federico García Lorca.

 

Inauguración del monumento a Benito Pérez Galdós (en la foto)
Fotografía: Luis R. Marín (1919)

"A su sepelio [fotografías de "Campúa" en la exposición] acudió una multitud innominada, anónima, de ésas que él escuchó tantas veces desde su balcón, días y días, tardes y tardes, antes de ponerse a escribir." María Zambrano.



Fotografías y citas (salvo corchetes): Exposición "Galdós en el laberinto de España". 

Real Academia  Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid.

Comisario: Publio López Mondéjar.

Hasta el 3 de enero.

Enlace Exposición Galdós Real Academia Bellas Artes San Fernando (Madrid)




"[Cervantes y Galdós] son, probablemente,  nuestros únicos escritores que conocieron lo que es la generosidad, y que fueron capaces de comprender y  respetar una actitud  humana, o un punto de vista, contrarios a los suyos."
Luis Cernuda.

 

 

lunes, 2 de septiembre de 2019

Ruth M. Anderson. Asturias, 1925.

Barrio de San Lucas [construido en 1875]
Villaviciosa, 20-24 de abril, 1925

Volviendo del molino transportando un fuelle lleno de harina
Cangas de Tineo [actualmente, "del Narcea"], 2-7 de mayo, 1925


Mujeres vendiendo mantequilla envuelta en hojas de repollo
(detalle) Tineo, 7 de mayo, 1925

Feria. Vendiendo madreñas (detalle)
Cangas del Narcea, 2-7 de mayo, 1925


Filipinas vendiendo alfrombras de Castilla
Avilés, 5-7 de marzo, 1925


Casa de pescador. 
Cudillero, 8-10 de marzo, 1925


Chicos vestidos de Carnaval
Oviedo, 24 de febrero, 1925


Fiesta de Santa Marina. Mujer fotógrafa (detalle).
Parres, Llanes, 18 de julio, 1925



En 1922, Ruth Matilda Anderson (1893-1983) era ya conservadora de fotografía de The Hispanic Society of America, museo y centro de investigación de la cultura española, hispanoamericana, portuguesa y filipina, creada en 1904 en Nueva York (Estados Unidos).
Esta institución recibió el Premio “Princesa de Asturias” de Cooperación Internacional en 2017.

Por encargo de la HSA, viajaría a Asturias en 1925, en compañía de su padre, en su segundo viaje a España.

En la carta de fecha 23 de marzo,  que dirigió a la Dirección General de Bellas Artes de Madrid “para conseguir el permiso necesario para realizar su trabajo” (Noemí Espinosa Fernández, introducción de “Hallazgo de lo ignorado”), se presentaba así:
“Mi padre, Mr. Alfred T. Anderson y yo, Miss Ruth Matilda Anderson, somos vecinos de Kearney, Nebraska, los Estados Unidos de América. Hemos venido a España para que yo pueda comprar y hacer, para estudiar y publicar en los Estados Unidos de América, fotografías de los elementos distintivos de la vida y del arte españoles (....), los elementos únicos y variados con que España ha contribuido a la civilización y la cultura del mundo”.

Durante su estancia en Oviedo se alojó en el Nuevo Hotel París y, por el detallado itinerario que se conserva, se sabe que visitó Santa Cristina de Lena.

En su introducción, Noemí Espinosa destaca la generosidad y colaboración de la población, funcionarios y autoridades, facilitando el trabajo de la fotógrafa y su padre, también fotógrafo de profesión y su primer maestro.


En cierto modo, supuso una especie de aventura no sólo para ambos fotógrafos, sino para los habitantes de los lugares que visitaban. Sirve de ejemplo el comentario que el señor Anderson escribe a su esposa cuando estaban en Luarca, apenas una semana después de su llegada, en febrero de 1925:
“Casi llegando al hotel vimos a un grupo de mujeres con sus cántaros de leche […] Estaba oscureciendo pero montamos la cámara y puse una buena carga de polvo en el flash. Cuando ya estábamos preparados para tomar la foto, había una gran multitud congregada, pero en el grupo había dos o tres policías que nos ayudaron a mantener el orden. Tendrías que haber oído a la gente exclamar cuando se disparó el flash.”

Y prosigue Naomí Espinosa:
“Para realizar estas fotografías, Anderson se aprovechó de varias fuentes de información. En primer lugar consultó publicaciones no solo en la biblioteca de la Hispanic Society sino también en el extranjero. Su padre habla de la cantidad de libros que compró en España. También cuenta que durante los meses de febrero y marzo de 1925 Anderson pasó muchas tardes en la biblioteca pública de Oviedo concentrada en el estudio de los libros de Aurelio de Llano y de otros autores de los que aprendió buena parte de la historia local. Para comprender el espíritu de la región […] leyó los trabajos de Azorín y Leopoldo Alas (Clarín).”

Santa Cristina de Lena
Fotografía: Angel M. Felicísimo

Precisamente con Aurelio de Llano, delegado regional de Bellas Artes, visita el 5 de febrero la iglesia prerrománica de Santa Cristina:
“Mientras Anderson fotografiaba los alrededores, pudo escuchar la conversación que mantenía De Llano con la anciana encargada de la ermita en la que hablaban sobre las hadas, las “xanas”, que según la anciana vivían en un río cercano.”

La correspondencia con su madre -e igualmente las cartas del señor Anderson- es detallada y entrañable.

Una de ellas concluye así:
“He restregado esta carta con eucaliptus, ¿lo hueles?”.


FUENTES:

“Hallazgo de lo ignorado. Fotografías de Asturias de Ruth M. Anderson para The Hispanic Society of America 1925.” (2018).

Wikipedia:

Artículo de M. F. Antuña en El Comercio, de fecha 19-07-2018:



NOTA.

Curiosamente, Ruth Mathilda Anderson nació un 8 de septiembre, festividad oficial del Principado de Asturias en el que se celebran diversas advocaciones de la Virgen María como la de Covadonga o la Virgen del Acebo, culto probablemente milenario y de gran devoción en el área de su santuario (Cangas del Narcea).

Anderson debía conocer esta coincidencia, puesto que entre los muchos fotógrafos que conoció en Asturias se encontraba José González Merás (1873-1956), sacerdote, que residía en el santuario de Covadonga, y al que le encargaría “una serie sobre los festejos en honor a la Virgen de Covadonga del 8 de septiembre.”
  
Ruth M. Anderson en Salas, mayo de 1925

lunes, 22 de julio de 2019

Poeta de guardia XXXVII. Thomas Ernest Hulme.





A touch of cold in the Autumn night
I walked abroad,
And I saw the ruddy moon lean over a hedge
Like a red-faced farmer.

I did not stop to speak, but nodded;
And round about were the wistful stars
With white faces like town children.



Un poco de frío en la noche de Otoño.
Caminando a la intemperie
vi a la rojiza luna inclinándose sobre un seto
como un granjero de cara rubicuanda.

No me detuve a hablar, pero asentí;
y por todo en derredor había estrellas melancólicas
con caras blancas, como niños de ciudad.

Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda




Considerado más crítico y ensayista trascendente que poeta, su interés por la Filosofía le llevó a traducir obras de Henri Bergson (a quien conoció personalmente en París) y las Reflections on Violence, de Georges Sorel, durante el segundo año de la Gran Guerra (1915). Bergson, especialmente, le llevaría a la idea de “imagen” y la elaboración teórica del Imagismo.

Otras de sus influencias destacadas fueron el historiador de Arte alemán Wilheim Worringer (“Abstracción y Empatía”, 1908); y Remy de Gourmont, en lo que se refiere a “sus estudios de sensibilidad y estilo”, según apunta el editor en inglés de Wikipedia.

Tras su paso -digamos “agitado”- por la Universidad de Cambridge, viajó durante varios meses por Canadá, trabajando en el ferrocarril y en serrerías, hasta recalar en Bruselas, donde centró sus estudios y continuó trabajando; desde 1909 escribiría artículos para The New Age, hasta su fallecimiento durante la Primera Guerra Mundial.

Aunque su producción poética es escasa –alrededor de veinticinco poemas-, creador infatigable de tertulias y grupos de debate, fue secretario del Poets’ Club, donde conocería a Ezra Pound y F. S. Flint.

Su poema “Autumn” es considerado uno de los primeros poemas “imagistas”.

Señala Anxo Pastor, en su artículo en la revista “Frontera D”, que para T. E. Hulme “la comunicación real entre los seres humanos se produce solamente mediante imágenes. Creía que “El pensamiento es anterior al lenguaje y consiste en la presentación simultánea a la mente de dos imágenes diferentes”.

Thomas Ernest Hulme (1883-1917), en 1912.

El arte “moderno” “ya no se ocupa de las acciones heróicas sino que se ha vuelto, al fin, definitivamente instrospectivo y se ocupa de la expresión y de la comunicación de fases momentáneas de la mente del poeta.”

Alistado voluntario en artillería en los últimos meses de 1914, el primer año de la Primera Guerra Mundial, a los pocos días de su trigesimo cuarto cumpleaños (1917) le alcanzaría de lleno un proyectil cerca de Nieuwpoort, Flandes (Bélgica).
Está enterrado en el Cementerio Militar de Koksijde, West-Vaanderen.

Queda pendiente de recorrer el fascinante itinerario de estos autores y autoras, entusiastas y creativos, en continuo movimiento y búsqueda, de las primeras décadas del siglo XX.


FUENTES:

“Breve antología de poetas imaginistas”. Anxo Pastor. Traducción de Christian T. Arjona y Natalia Fernández:

Fotografía de cabecera:
Krista Lundgren. Redmond, US Wildlife Service (dominio público).


lunes, 18 de febrero de 2019

En recuerdo de Margarita Moreno. Presente en el día que no se acaba.



Durmiendo entre hojas caídas de otoño,
la tierra se hincha hasta tocar el cielo
¿Quién dejó que el otoño se desvaneciera en la distancia?
¿Cuál es esa canción que emerge del mar?
¿Quién pintó nubes grises en el lienzo del espacio?
Basta la caída de una hoja dorada para alterarme el corazón.
Mientras sostengo en mi mano las estaciones de la creación
y me hago amigo de la tierra y del cielo
la vida duerme profundamente bajo mis pies.
Cuerpo atado con firmeza bajo la ancestral tierra.

De mil direcciones llega un viento de cielo y mar
que empuja a lo alto y lejos las alas de un ave solitaria.
Regreso, en armonía con el vacío.


Autor: Tru Vu, poeta vietnamita.
Fuente: "En el ahora. Meditaciones sobre el tiempo." Thich Nhat Hanh.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Poeta de guardia XXXVI. Mercedes Merino.



NOSTALGIA

En los inicios hubo un faro.

Componíamos notas mágicas
entre risas y miradas.

Los intervalos eran largos
subíamos a la montaña
a una casa de colores
para desmontarla.

Aquellos viajes en coche
nos acercaron.

En esta fotografía puedo ver el agua
semejante al momento
en el que vivo.

Hay un faro solitario
que no sabe lo que aguarda.


© Mercedes Merino Verdugo
"La necesidad y los sueños." 
Primera edición: julio 2018.
Editado por www.liberfactory.com

Fotografía de cabecera: 
http://enlasoledaddelfaro.blogspot.com/







Video publicado en Youtube.com por +specht1958

domingo, 4 de noviembre de 2018

#owen100. Ultimo día de un poeta: Wilfred Owen.



Esta madrugada se cumplen 100 años del  último día de un poeta, Wilfred Owen, emblema de su generación, conocidos como War Poets.
Tenía 25 años.

Cien años del último día de  un hombre que cambió su modo de escribir poesía cuando se encontró de frente con los horrores de la guerra, con la verdad de la guerra.

Le recordamos, y tenemos que recordarle:

Porque comenzó a escribir poesía deseando ser poeta con todas sus fuerzas

Porque no pasó los exámenes para una beca en la Universidad y, desengañado de la religión tras ser ayudante de vicario, se metió en cama en casa de sus padres durante semanas.

Porque emigró a Burdeos, Francia, donde malvivió, explotado, como profesor de inglés.

Porque, humano al fin y al cabo, es verdad que  tuvo “pruritos de grandeza” (como dicen de Quevedo), y que no llevaba bien su homosexualidad, y ansiaba aprobación y reconocimiento.


Porque una de las mejores campañas de propaganda del siglo XX, la presión social y la posibilidad de ser oficial le empujó, ingenuamente, a alistarse en los Artist Rifles de Duke Street, Londres (actualmente escuela  de ballet), creyendo que se trataba de un regimiento de artistas: pintores, poetas, escritores, músicos… Algo hubo en sus orígenes, pero en 1916…

Porque, como escribió a su madre:
“I have not been at the front.- I have been in front of it.”

(“No he estado en el frente; he estado enfrente de él.”)

Porque, de la noche a la mañana, hubo de responsabilizarse de diez hombres tan o más jóvenes que él, revisar sus pies todas las noches: llegó en enero a las trincheras, con temperaturas bajo cero y lluvias que las inundaban. Peligro de congelación y gangrena.


Porque quedó enterrado con cadáveres de amigos, vio morir o desaparecer sin rastro, se despertó por los aires tras la explosión de un proyectil, resistió bombardeos de 50 horas sin moverse.

Porque sobrevivió a ataques de gas, describiéndolos como el mejor testigo:

“Si pudieras oír con cada sacudida
Cómo sale la sangre de su pulmón enfermo,
Obscena como el cáncer, amarga como el vómito
De incurables heridas en lenguas inocentes,
Amigo, no dirías entusiasta
A los muchachos sedientos de una ansiosa gloria
Esa vieja mentira: Dulce et decorum est
pro patria mori.
(Traducción de Gabriel Insausti).

Porque, acabó con la entonces llamada “neurosis de guerra” en un hospital en Escocia; paradójicamente, coincidió con Siegfried Sassoon, poeta y paciente “peculiar”, que valientemente había denunciado el curso de la guerra.

Porque, por su mediación,  sus poemas fueron acogidos, escuchados y valorados en el privilegiado círculo de Robbie Ross (verdadero amigo de Oscar Wilde), en su casa de Half Moon Street


Porque el último año de su vida, mientras se preparaba para volver al frente en
Ripon, alquiló una buhardilla y revisó sus poemas.

Porque –especialmente ese último año-  intentó ser él mismo, a pesar de sí mismo.


Y porque, como si nos estuviera viendo cien años después, en el prefacio para su poemario, que escribió antes de su muerte, se lee:
“TODO LO QUE UN POETA PUEDE HACER HOY ES ALERTARLES. POR ESO LOS VERDADEROS POETAS DEBEN DECIR LA VERDAD.”



























 Owen Memorial, Oswestry