miércoles, 13 de junio de 2018

Los "ojos" de Margaret Macdonald







1900 debió ser un año inolvidable para Margaret Macdonald.

Su hijo Sylvan nacería el 18 de junio, y ella y Charles Rennie Mackintosh se casarían en agosto, y continuarían viviendo en Glasgow.
Ese año, Margaret y Charles trabajan juntos en la decoración de los Tea Rooms de la calle Ingram, en dos paneles de yeso: el de Charles se llamará “The Wassail”, el de Margaret, “The May Queen”:
Fotografía: Jean-Pierre Dalbéra https://goo.gl/U6uGUo


Nacida en Wolverhampton, Inglaterra (1864), Margaret es una relevante artista escocesa, cuya obra abarca acuarelas, trabajos textiles y en metal, y excelentes ejecuciones en yeso; en toda ella se aprecia una importante influencia del Simbolismo y la cultura celta.

Al trasladarse su familia a Glasgow, Margaret inicia sus estudios, junto con su hermana Frances, en la Glasgow School of Art. 

Sería en esta escuela donde conocerían a Mackintosh -que daba sus primeros pasos como arquitecto- y a su amigo James Herbert McNair, al parecer por mediación del director, Francis Newberry, y de su esposa Jessie, mujer empeñada en la entrada de estudiantes femeninas en la Escuela. 
El Anuario de la Escuela las cita por primera vez en el periodo 1890-91.


Tras acabar su formación, ambas hermanas abrieron su propio estudio en Glasgow, en el 128 de Hope Street, hasta la boda de Frances y James H. McNair en 1899.

La pareja se trasladó a Liverpool, donde MacNair era profesor de diseño en la School of Architecture and Applied Art. 
Ambos diseñaron conjuntamente su vivida en el 54 de Oxford Street.
Decoración y diseño de interiores fue parte de su trabajo profesional.
Por su parte, Frances se dedicó igualmente a la enseñanza, y adquirió conocimientos de joyería, bordado y esmaltado.

 
"Spring". Frances Macdonald (c. 1900-1905)


Mientras trabajaron conjuntamente, Margaret y Frances produjeron obras en metal, diseños textiles e ilustraciones para libros, con exposiciones en Liverpool, Londres y Venecia.



Fue también en 1900 cuando el matrimonio coincide con Gustav Klimt en Viena (Margaret hablaba francés y alemán).
A partir de ese momento, la obra del pintor aparece fuertemente influenciada por la de Margaret.

"Sleeping Princess". Margaret Macdonald (1906)



El empresario y mecenas austriaco Fritz Warndorfer, que les había visitado en Glasgow, les encargaría el diseño del salón de música de su casa de Viena –ampliamente elogiado-, así como dos pequeños paneles para la decoración del piano: “The Opera of the Winds” y “The Opera of the Seas”. 
"The Opera of the Winds". Margaret Macdonald (1905)

"The Opera of the Seas". Margaret Macdonald (1915)


Los años siguientes continuarían los encargos, como el panel “O Ye, All That Walk in Willow Wood”, en los famosos Willow Tea Rooms, del 217 de Sauchiehall Street; recibían invitaciones para exponer en Viena, Turín o Moscú.


Si el inicio de siglo fue memorable para Margaret, Frances y su marido, James H. MacNair, asistían en esa primera década de 1900 al cierre de la Escuela de Arquitectura; junto al fracaso de negocios de la familia de MacNair supuso el inicio del declive de sus respectivas carreras profesionales. James y Frances regresaron a Glasgow en 1908.
El año anterior se había expuesto "Spring" en Glasgow.
  

En 1914, Margaret y Charles se trasladan a Londres, viviendo en Chelsea entre 1916 y 1923, año en el que  se marchan a Port Vendres, en los Pirineos franceses.
Es un periodo en el que trabajan con grupos teatrales, en decorados y vestuario.

Charles está casi al borde de la depresión, dada la falta de interés por su obra en Glasgow. Nunca regresaría a Escocia. 




Pocas obras se conocen de esta última época, especialmente a partir de 1921.

Ese año moriría su hermana Frances, oficialmente de una hemorragia cerebral; los rumores apuntaban al suicidio. Margaret pinta “La Morte Parfumee”.

La mayor parte de la obra de Frances se perdería, destruida tras su muerte por James,  su marido, quien destruiría igualmente su propia obra.

La última creación que se conoce de Margaret data de 1922, una acuarela titulada “The Legend of the Blackthorns”. 

"Woman Standing Behind The Sun". Frances Macdonald (1912-1915)



Margaret regresa a Londres en 1926 para un tema médico.
Son de esos días las cartas que le escribe Charles, a diario, en las que deja constancia de su respeto y admiración por ella; párrafos en los que expresa su creencia de que él simplemente tiene talento, mientras que ella es un genio; y que es consciente de que ella representa la mitad de su obra arquitectónica.

Moriría en 1933, cinco años después que su marido, en su estudio de Chelsea, Londres.

  
En 1909, Margaret había concluido “The Seven Princess”, tras un trabajo de dos años: es su obra de mayor tamaño, y constaba de tres paneles, que también formaban parte de la decoración del salón de música de Fritz Waerndorfer.

El salón fue destruido durante la Primera Guerra Mundial.

El panel superviviente se conserva y exhibe en el Austrian MAK, de Viena, enfrente de obras de Gustav Klimt.







Mi agradecimiento a Asun Blanco Cobelo, que me animó a visitar la exposición de William Morris en la Fundación Juan March el pasado noviembre; sin sus indicaciones, no habría reparado en los "ojos" de los extraordinarios paneles obra de Margaret Macdonald que encabezan esta entrada, que tanto me impactaron. ¡Gracias!



domingo, 18 de febrero de 2018

Margarita Moreno, en el corazón de nuestra memoria.






"... como medio cristal y media viña blanca,
como vena furtiva de paloma:
sangre de ciervo antiguo que perfume
las cerraduras de la muerte
."


Del poema "Amor de los incendios", de Blanca Andreu.
Fotografía: Vincent Versace.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Poeta de guardia XXXV. Walt Whitman.



Allí, donde se levanta la ciudad de los más potentes oradores
            y de los poetas más robustos;
donde se levanta la ciudad amada por ellos y que, en gratitud,
            los ama y los comprende;
donde no existen monumentos de héroes, sino en las palabras
            y en los actos cotidianos;
donde la frugalidad ocupa su lugar y la prudencia el suyo;
donde los hombres y las mujeres dan poca importancia a las leyes;
donde el esclavo deja de ser esclavo, y el amo, de ser amo;
donde el pueblo se subleva, unánime, contra la incesante
            audacia de los elegidos;
donde los hombres y las mujeres se abalanzan bravíos como
            la mar, al silbido de la muerte, desencadena 
            sus devastadoras e ineluctables olas;
donde la autoridad exterior solo está precedida de la autoridad
            interna;
donde el ciudadano es la cabeza y el ideal social; donde el
            presidente, el alcalde, el gobernador -¿qué más?- son
            empleados asalariados;
donde los niños aprenden a ser la ley de sí mismos, y a depender
            solo de sí;
donde la juventud se ilustra con hechos;
donde la especulación crítica es estimulada;
donde las mujeres van en las manifestaciones públicas a par
            que los hombres;
donde las mujeres acuden a las asambleas lo mismo que los
            hombres;
donde se eleva la ciudad de los amigos más fieles;
donde se eleva la ciudad de la pureza de los sexos;
donde se eleva la ciudad de los padres robustos;
donde se eleva la ciudad de las madres de cuerpo fecundo;
¡donde se levanta la más grande ciudad!



Del “Canto del hacha”, de Walt Whitman (1819-1892).
“Obra escogida”, Penguin Random House, 2017
Traducción de Concha Zardoya.


lunes, 31 de julio de 2017

Siegfried Sassoon: "Statement" de un poeta



El 31 de julio de 1917, en plena Primera Guerra Mundial, se publicaba en el London Times la declaración de un oficial de permiso:

“Realizo esta declaración como un acto de desafío voluntario a la autoridad militar, porque creo que la guerra se está prolongando deliberadamente…”

Era el mismo texto que había leído un miembro del Parlamento británico en la Cámara de los Comunes el día anterior:
“… una guerra de defensa y liberación que se ha convertido ahora en una guerra de agresión y conquista…” 

El oficial provenía de una familia acaudalada de Kent,  acostumbrado a la vida en el campo, al criket (jugaría con Arthur Conan Doyle años después) y a la caza; había estudiado dos años de Historia en el Clare College, en la Universidad de Cambridge, marchándose sin graduarse.

El oficial era, sobre todo, un poeta.
Su nombre: Siegried Loraine Sassoon.

“He visto y padecido el sufrimiento de las tropas, y no puedo continuar formando parte de su prolongación (…) Protesto contra los errores políticos y falsedades  por los que los  que combaten están siendo sacrificados…”

Siegfried Sassoon. Fotografía de G. Charles Beresford, mayo 1915.

Sassoon era admirado por esas tropas, por su dedicación y preocupación, y también por su valor, que rayaba en la contrafobia: le apodaban “Mad Jack”, pues eran frecuentes sus acciones arriesgadas y en solitario, especialmente si caía algún soldado de su pelotón.

En noviembre de 1915 había sido enviado al frente francés; ese mismo mes, su hermano Hamo moriría en la Campaña de Gallipoli y, a lo largo de la guerra, perdería al menos a dos de sus mejores amigos.

Con su hermano Hamo en la Universidad de Cambridge (1906)

En sus memorias ficcionadas, Siegfried Sassoon nos relata su gran amistad con Robert Graves, describiéndole bajo el nombre de “David Cromlech” de un modo ameno y entrañable. 

Graves era en ese momento un hombre muy joven de aspecto desaliñado y sin embargo aparentemente pedante, del que desconfiaban los demás oficiales por su inteligencia, que iba asegurando que Homero había sido una mujer; según escribe en sus memorias (“Adiós a todo esto”), se había alistado porque le atemorizaba su entrada en Oxford.

Siegfried Sassoon and Robert Graves, septiembre de 1920
Fotografía de Ottoline Morrell © National Portrait Gallery
[Ottoline Morrell, Bertrand Russell y John Middlenton Murray influyeron en la redacción del statement]


La declaración de Sassoon concluía:
“… También creo que [mi protesta] pudiera ayudar a destruir la insensible  complacencia con que la mayoría de aquellos que desde casa [Gran Bretaña] contemplan la continuación de  tribulaciones que no comparten…”

Siegfried Sassoon era muy consciente de que tras este escrito le esperaba un severo tribunal militar.

A finales de julio, Robert Graves recibía por correo una copia de la declaración, enviada por Sassoon:
“Esta lectura me sumió en un estado de ansiedad y de desdicha (…) Siegfried no estaba en condiciones físicas apropiadas para sufrir el castigo que su carta implicaba, es decir, ser juzgado por un tribunal militar, degradado y encarcelado (….) Era una maldad que él tuviera que sufrir las consecuencias de su carta después de sus experiencias en el Cuadrángulo y en Fontaine-les-Croiselles. También advertí la inutilidad de aquel gesto. Nadie seguiría su ejemplo, ni en Inglaterra ni en Alemania. La guerra continuaría hasta que una de las partes lograra aniquilar a la otra.”

Robert Graves encaró la situación con rapidez y realismo.
Sus contactos con un conocido, secretario privado de un ministro del Gobierno y una inteligente estrategia, que incluía impedir la publicación de comentarios sobre el statement y escribir al segundo comandante del batallón “más humano” que el coronel jefe, que “no había estado nunca en Francia”, con la sugerencia final de que Sassoon “debía ser internado en un hospital con una licencia por tiempo indefinido.”

Sassoon le escribió desde Liverpool: se había presentado a su coronel, encontrándose con el “segundo” y un inesperado recibimiento “decente”… Su caso ya lo conocía el general correspondiente, que estaba “consultando con Dios, o con alguien parecido”.

El ministro, con cuyo secretario privado se había puesto en contacto Graves, aconsejó al Ministerio de la Guerra que no tratarse el asunto como “disciplinario”, sino que sometieran a Sassoon “a una comisión de médicos”.

No sin discusiones e insistencias, Graves lo consiguió:  “Sin poder negar cuán enfermo estaba, Siegfried consintió en presentarse ante la comisión médica”

Piccadilly Circus, Londres, 1912

"Piccadilly Circus at Night". Acuarela de A. Henry Fullwood (1863-1930)

Pidió permiso para poder testificar como amigo del paciente:
“Mencioné las alucinaciones de Siegfried: los cadáveres tendidos en Picadilly (…) Mi sistema nervioso se hallaba en un estado casi semejante al de Siegfried; lo que hizo que estallara tres veces en sollozos durante mi declaración…”
El capitán de la comisión médica, “especialista competente en enfermedades nerviosas”, “resultó ser un famoso psiquiatra de Harley Street, se portó muy bien. Cuando salía, me dijo: -Joven, usted también debería presentarse ante esta comisión.”

Robert Graves fue designado para escoltar a su amigo “hasta un centro de reposo para neurasténicos situado en Craiglockhart, cerca de Edimburgo: “aquello nos pareció una gran broma, especialmente cuando perdí el tren, y él tuvo que presentarse (…) sin mí.”
Siegfried volvería al frente unos meses después, desestimando como muchos de los oficiales un destino militar “en casa”.

Pero antes, en Craiglockhart conocería a Wilfred Owen, contribuyendo al crecimiento poético y personal del poeta que sería emblema de esta generación; y comenzaría a escribir “la terrorífica serie de poemas (…) que publicaría al año siguiente bajo el título de Contraataque.”



Referencias
Imagen de cabecera: Oleo de Glyn Warren Philpot, 1917. Fitzwilliam Museum.

Enlace a la declaración de Siegfried Sassoon (en inglés):

Graves, Robert. “Adiós a todo eso”. Traducción de Sergio Pitol. El Aleph Editores, 2002. Edición original: Jonathan Cape, 1929.

Sassoon, Siegfried. “Memorias de un oficial de infantería”. Traducción de Mirta Rosenberg. Turner, 2002. Primera edición en inglés: Faber and Faber Limited, 1930.

Enlace a la colección “A. Henry Fullwood”, del Australian War Memorial:

sábado, 22 de abril de 2017

Piel transparente, corteza, máscara de agua. Hermann Hess.

Parte central de la “rueda de la vida”. El gallo representa  el deseo, la serpiente el enojo,  y el cerdo la ignorancia. Monasterio budista de Kopan, Katmandú (Nepal)


"-Siddhartaha -le dijo-, nos hemos hecho viejos. Difícilmente volveremos a vernos bajo esta forma humana (...) Dame algo que me acompañe en mi camino. Arduo y sombrío es mi camino a veces, oh Siddhartha
(...)
Dejó de ver el rostro de su amigo Siddhartha y vio en vez de él otros rostros, muchos, una hilera enorme, un río de rostros, cientos, miles de caras que llegaban y pasaban, aunque parecieran estar todas allí al mismo tiempo
miles de caras que se transformaban y se renovaban incesantemente y que, sin embargo, eran todas Siddhartha.
“El río de la vida”. William Blake (c. 1805) Tate Gallery

Vio el rostro de un pez, de una carpa con la boca desencajada por un dolor infinito: un pez moribundo con los ojos saltones
vio el rostro de un recién nacido, rojo y surcado de arrugas, contraerse por el llanto
vio el rostro de un asesino, y lo vio hundir un cuchillo en el cuerpo de un hombre, vio, en el mismo instante, al asesino encadenado y de rodillas ante su verdugo, que le cortó la cabeza de un solo mandoble
vio cuerpos de hombres y mujeres desnudos en las posiciones y en las luchas de un amor desenfrenado; vio cadáveres estirados, tranquilos, fríos, vacíos
vio cabezas de animales, de jabalíes, de cocodrilos, de elefantes, de toros, de aves; vio dioses, vio a Krishna, a Agni (...)
Ardhanarishavara

Vio todos estos rostros y figuras anudados en mil relaciones recíprocas, ayudándose unos a otros, amándose, odiándose, destruyéndose, volviendo a procrearse; cada cual empeñado en querer morir, cada cual dando un testimonio apasionado y doloroso de su caducidad
pero ninguno moría, todos se transformaban solamente, renacían sin cesar e iban adquiriendo siempre un rostro nuevo, sin que entre los sucesivos rostros viniera a interponerse un resquicio de tiempo
y todos estos rostros y figuras yacían, fluían, se multiplicaban, flotaban aisladamente y volvían a confluir (…)"


Hermann Hesse, retratado por  Ernst Würtenberger (1905)

Hermann Hesse escribió “Siddhartha” tras la Primera Guerra Mundial o “Gran Guerra”. Comenzó en febrero de 1920 y, tras un largo paréntesis, la concluyó en marzo de 1922.
Hesse vivía en Berna cuando estalló la guerra en 1914; se presentó como voluntario en la Embajada alemana, siendo rechazado por su vista cansada.
Colaboró con la Cruz Roja enviado libros a los soldados alemanes presos en Francia, Italia y Rusia.

Prisioneros de guerra (POW) alemanes en un campo francés, 1918

Desde 1916, año de la muerte de su padre, Johanness,  editó distintas publicaciones destinada a prisioneros, e incluso fundó una pequeña editorial, con volúmenes de cuentos de Emil Strauss, los hermanos Mann, Gottfried Keller, y propios.

Soldados australianos atendidos en una trinchera alemana

Con el impacto que le producían las noticias del frente y el número de muertos, escribió: 
“La miseria que clama de todas partes del mundo es tan monstruosa, que desde mi pequeño rincón haré todo lo posible para ayudar”.

La historia del buscador que es Siddhartha, que se cruza brevemente con el Buda, surge del profundo conocimiento que poseía Hermann Hesse de la India y de su cultura, alimentado en parte por su abuelo materno, Hermann Gundert, especialista en Indología, y que vivió parte de su vida en Asia. Tanto él como su madre, Marie, misioneros pietistas, le transmitieron muchas historias, matizadas en su propio viaje de tres meses, en 1911, junto con el pintor Hans Sturzenegger:
“Hallamos al pueblo puro, simple, infantil del paraíso. Pero nosotros mismos somos diferentes; somos extraños aquí (…) perdimos nuestro paraíso hace largo tiempo…”

Soldados ciegos leyendo libros en Braille, Baltimore, EE.UU., 1920

En su excelente biografía-guía “El lector de Hermann Hesse”, Katinka Rosés y Francesc Miralles reflejan la favorable acogida de la novela en su época, destacando también que
“perdidos en la Europa de entreguerras, muchos jóvenes tomaron a Hesse como “gurú” y pusieron los ojos en Oriente.”
Y apuntan:
“Hermann Hesse logró con su Shiddhartha –que es la historia de una búsqueda- traducir al gusto occidental la sabiduría milenaria de Oriente, en la que el budismo tiene una posición preponderante (…)"

Prisioneros alemanes con equipación deportiva en el campo de prisioneros (1914-17)
que existió en Taisho, actual barrio de Osaka.
Los prisioneros no realizaban trabajos forzados.

Su traducción al inglés en 1951, gracias al empeño de un impresionado Henry Miller, supuso otro gran éxito de la novela, esta vez en Estados Unidos en los años 50 y 60, treinta años después de su publicación en Berlín.


Fuentes:
"El lector de Hermann Hesse". Katinka Rosés Becker y Francesc Miralles Contijoch. Océano, 2000.
"Siddhartha". Hermann Hesse. Plaza & Janés, 1987.


sábado, 18 de febrero de 2017

En recuerdo de Margarita Moreno



Mi alma es una nube que se aleja.
Mi alma es mi dolor, mío, por siempre.
Mi alma es el naranjo azul que arde.
(...)

Mi alma es este oro en que florezco.
Mi alma es el paisaje que me mira.
Mi alma es este pájaro que tiembla.
(...)

Mi alma es este canto arrodillado.
Mi alma es un nocturno y hay un río.

Mi alma es un almendro de oro blanco.
Mi alma es una fuente enamorada.
(...)

Mi alma es un rumor de acacias rosas.
Mi alma es un molino transparente.
(...)


"Homenaje". Juan Eduardo Cirlot (1916-1973)

domingo, 5 de febrero de 2017

Sastipen thaj Mestipen. Salud y libertad. Arte gitano en Cibeles.



En el CentroCentro Cibeles de Cultura y Ciudadanía se expone una muestra internacional de pintura y escultura gitana contemporánea.

Las obras han sido reunidas por la Galería Kai Dikhas, con la participación del Instituto de Cultura Gitana (fundación pública del Ministerio de Educación) y del Goethe Institut.

Es ésta una pequeña selección de todo un descubrimiento en un día de lluvia, que sorprende por su vitalidad y valor artístico, el dolor omnipresente y también la autoafirmación.


Gérard Jean Gartner.
"D.I.R. (DÉCHET INDUSTRIEL RECYCLÉ N.N."  Plástico fundido.


Kálmán Várady
"Guerrero Gitano X". 2015. Collage de material sobre madonna de yeso.





Delaine Le Bas.
Instalación "Caza de brujas. Is She Here? ¿Está aquí?", 2011.
"Caza de brujas. Novia", 2009.

David Weiss
"Cohete", 2015. Metal.
Vive y trabaja en Witzenhausen, Alemania: "defiende la libertad como elemento de su inspiración."


Ceija Stojka.
"Una vida después Auschwitz!", 2002. Acrílico sobre tela.

 Ceija Stojka.
"Sin título", 2006. Gouache y acrílico sobre cartón.

 Ceija Stojka.
"Auschwitz. Estábamos avergonzados", 2008. Tinta sobre papel.





Kálmán Várady nació en Hoffnungsthal, Alemania, en 1958.
Vive y trabaja en Colonia, donde estudió Arte.

"Su idea de lucha contra el racismo la refleja en sus composiciones y esculturas (...) un arte exótico, impactante y vehemente."

























Delaine Le Bas (1965) es originaria de Reino Unido.

Expone en el ámbito internacional, en festivales como el de Arte Singular (Roquevaire, Francia) o en el Museo Americano de Arte Visionario (Baltimore, Estados Unidos).








Ceija Stojka (1933-2013), austriaca romaní, fue pintora, escritora, música y superviviente del Holacausto.
El asesinato de su padre en el campo de concentración de Dachau ha influido en toda su obra.