viernes, 12 de diciembre de 2014

"Jules et Jim". Esa cosa que no se puede domar (1)


Jules et Jim es la construcción de una amistad genuina, el encuentro de dos jóvenes maravillosamente vivos, creativos, confiados, en brazos de la vida. 
Se tratan de usted, se escuchan, comparten. 
Uno es alemán, el otro es francés.
Están en París. Es 1912.

“Truffaut  descubre la novela Jules et Jim de Henri-Pierre Roché  (…) rebuscando entre unos libros de segunda mano que están apilados en la librería Delamain, situada en La Place du Palais-Royal (…)  es un ilustre desconocido de setenta y seis años de edad y Jules et Jim es su primera novela (…) “En aquel entonces, mi escritor preferido era Cocteau por la rapidez de sus frases, su sequedad aparente y la precisión de sus imágenes. Y mira por donde descubría yo (…) a un escritor que me parecía mejor aún que Cocteau (…)  A través del estilo de Roché la emoción nace de la nada, del vacío, de todas las palabras descartadas."
En 1961, Jean Gruault y Truffaut “se ponen manos a la obra para construir esa historia que gira alrededor de un “triángulo de amor puro” que debería ser el subtítulo de la película.”
Mientras Jim vive una vida sentimental práctica, Jules evoca en las mujeres su mundo interior, resonancias de pasado y futuro, idealizaciones.
En casa de un amigo de Jules, Albert, contemplan diapositivas de piezas antiguas. Un busto sonriente, de facciones grandes y casi esquemáticas, llama la atención de Jim. Voz en off: “¿Habían visto alguna vez esa sonrisa? Jamás. ¿Qué harían si algún día la encontrasen? La seguirían”.
En el gimnasio, Jim lee a Jules la novela que escribe, basada en su amistad. Jules le pide el manuscrito para traducirlo al alemán. Ambos se admiran, se estimulan.

“Para interpretar el papel de Jim, Truffaut elige a Henri Serre, un joven actor  aún desconocido que trabaja en un número [dúo cómico con Jean-Pierre Suc] en Le Cheval d’Or (…) está impresionado por el parecido físico del actor con el escritor en su juventud: alto y delgado, voz grave y dulce y gestos secos y rápidos. Para el papel de Jules, la elección es más delicada (…) prefiere un actor extranjero, convencido de que su acento y sus vacilaciones al hablar contribuirán a que el personaje sea más conmovedor (…) optando por Oskar Werner, un actor de teatro célebre en Alemania y Austria, director del Burgtheater de Viena, que hizo un espléndido Hamlet a comienzos de los años cincuenta (…)" Oskar es recordado como “jovial, hábil, concentrado y muy afectuoso”. Le enseñaban francés por la noche porque “lo hablaba mal”. Cantaba “piezas de Mozart en el coche, era encantador”. Muy distinto será el rodaje de Fahrenheit 451, según los biógrafos.


Una carta de un primo de Jules les anuncia la llegada de unas amigas que estudiaron con él en Múnich: "una berlinesa, una holandesa, una francesa… ... vendrán a cenar a mi casa mañana, ¡cuento con Vd.!" "¡Bien!" Y entonces, en aquella cena, “todo empezaba como un sueño”.
Durante un mes, Jules y Catherine conviven. Luego, un día, Jules decide presentarle a Jim. “Pero no la compartiré”, añade Jules, con su encantadora sonrisa. Ese mismo día en que Catherine conoce a Jim, ella les deleita disfrazándose de chico, con cigarro encendido y bigote pintado.


"[Jeanne Moreau] es la verdadera protagonista de la película (…) se encuentra en esos momentos en el cenit de su gloria (…) “Después de la plenitud que alcancé con Louis Malle, me sentía un poco huérfana en lo cinematográfico” (…) A través del personaje de Catherine (…) encarnará para Truffaut a la mujer suprema, frágil y fatal, inteligente y vivaz, divertida y trágica, libre, soberana, que sigue hasta el fin los impulsos del deseo."

Pero hay algo turbador en Catherine. Cuando decide que se marcharán cerca del mar, y prepara su equipaje, Jim le pregunta por el contenido de un frasco. Y ella contesta: “Vitriolo. Para los ojos de los hombres mentirosos.” 
Las escenas del gimnasio se rodaron en el Lamotte, de la Rue Louis-le-Grand.
Es interesante el uso del vestuario que se hace en la película. Mientras sólo aparecen Jules y Jim, la indumentaria masculina es más o menos formal, los “pijamas” del gimnasio. A partir de la aparición de Catherine, asistimos de los vestidos al disfraz;  los bañadores colgados dan paso a camisas y pantalones blancos, iguales, como iguales visten Jules y Jim en los comienzos de la película.


Todo es limpio, como el paisaje, el estado de gracia de los tres protagonistas; saliendo del mar en bañadores de otro siglo, de otra arena, de otro mundo que está a punto de perecer.

Y así se inicia una relación a tres, simpática, natural: ¿Se tornará extraña, irregular, patética? ¿Acabará en una pareja, resultará alguien herido?



Antes de conocerles a los dos, no me reía nunca” (Catherine).




Dedicado a Anónyma Veneciana, de +Marybel Galaazque en algún momento volverá con una de sus magníficas entradas. El cine es la coartada.


“François Truffaut”. Antoine de Baecque y Serge Toubiana. 
Traducción de Jesús Bretos. 
Plot Ediciones, 2005.