jueves, 15 de agosto de 2013

2. Wilfred Owen, poeta. "Smile, Smile, Smile".

“Smile, Smile, Smile” es el último poema que escribió Wilfred Owen.

Hace unos días tarareábamos “Pack Up Your Troubles in Your Old Kit-Bag”.  Comentaba Kenneth Simcox, en la página de la Wilfred Owen Association (http://www.wilfredowen.org.uk/poetry/smile-smile-smile), que nuestro poeta tenía que haber oído montones de marching songs. Pero eligió precisamente “Smile, Smile, Smile” como título para un poema realista, preciso como las cuestiones que aborda; dejando a un lado la composición poética, el ambiente íntimo, las imágenes  más surrealistas de la guerra.

Pero, ¿quién es Wilfred Owen? Wilfred Owen forma parte de los conocidos como “War Poets”, grupo de poetas que combatieron durante la Primera Guerra Mundial; es decir, ya escribían antes de alistarse, pero sus creaciones acabaron girando en torno a la guerra, sus miserias y su desmitificación. 





Escuchemos su voz, insólita si hemos leído el entrañable “Strange Meeting” o el grandioso “Dulce et decorum”, siguiendo la traducción de Gabriel Insausti (“Wilfed Owen, Poemas de guerra”. Barcelona 2011, Acantilado):




Cabeza con cabeza, los heridos leían
el Mail de anteayer; en letra grande
nuestra última victoria, y en pequeña las bajas.
También se hablaba de vivienda a bajo coste
 “pues –decía el diario-, cuando la guerra acabe
los hombres desearán construirse una casa.
Mientras, lo que necesitamos son aeródromos,
porque esta guerra apenas ha empezado.
No hace justicia a nuestros muertos una pronta paz.
El sacrificio de los hijos bien merece
que a nosotros nos quede a cambio algo que dure.
Hemos de ser debidamente indemnizados.
aunque sea de todos la victoria,
nosotros, gobernantes de este antiguo lugar,
no seríamos justos si olvidáramos
que la gloria mayor es de los que combaten
por conservar entera esta nación”.
¿Nación? Los mutilados nada dicen
pero, de forma extraña, se sonríen
como quien sabe a buen recaudo su secreto.
(Esto es lo que saben y no dicen:
que Inglaterra ha volado, hombre a hombre,
     a Francia,
y en ninguna otra parte sino en Francia se encuentra).
Fotos de esas sonrisas se publican a diario
y la gente –qué ingenua- se repite:
“¡Cómo sonríen¡ Pobres: ahora están contentos”.

“Smile, Smile, Smile” se inspira en discursos como el del Primer Ministro francés, George Clemenceau, que las tropas pueden leer en los periódicos (septiembre 1918), según relata Dominic Hibberd en “Wilfred Owen: A new biography”(Phoenix, 2003).
En el poema se escenifica la brecha que existe entre la realidad que conocen los soldados de las trincheras y el reconocimiento de los políticos, que utilizan un lenguaje grandilocuente y condescendiente, y aparentemente ignorante.
Quienes han leído sobre un joven ingenuo y soñador, con fantasías de grandeza poética, algo tímido y acomplejado, que retratan las biografías y memorias de los otros poetas-soldado que le conocieron personalmente, no se les escapa este otro Owen, con los dos pies bien plantados en el suelo. Se acabó. Los ingenuos son los otros, los que viven la guerra en casa. La verdad es que Inglaterra ha volado a Francia.

En la madrugada del 4 de noviembre de 1918, una semana y pocas horas antes de la firma del Armisticio, las tropas británicas tratan de cruzar el Canal Sambre-Oise; la orilla contraria está fuertemente defendida con ametralladoras por los alemanes. Parece que Wilfred daba instrucciones a los hombres que iban con él, cuando debió ser alcanzado.