jueves, 20 de septiembre de 2018

Buscando su propia "Visa para Avalon": Annie W. Ellerman, Bryher.


Cuatro personas tratan de escapar de su país, un país sin nombre, en el que el llamado “Movimiento” termina con los derechos y libertades individuales e invalida la democracia. La única esperanza es lograr un salvoconducto a otro lugar: Avalon.


Este es, en esencia, el punto de partida de “Visa para Avalon”, una novela de ciencia ficción publicada en Nueva York, EE.UU., en 1965.

La novela, de la que es autora Annie Winifred Ellerman, ya había sido escrita por la Historia varias décadas antes. Contiene mucho de sus vaticinios, previos a la Segunda Guerra Mundial, de su ayuda a refugiados judíos y de su propia huida.

El argumento resulta inquietante y reconocible aún en nuestros días.
No se publicaría en Gran Bretaña, país de origen de la autora, hasta 2004.



Annie Winifred Glover  Ellerman nació el 2 de septiembre de 1894 en Norfolk Villa, Margate (Inglaterra), hija de Hanna Glover y John Ellerman. Sus padres se casaron cuando Annie tenía ya 14 años.
Detalle del retrato de Man Ray (1923)

John Ellerman,  destacado armador e inversor, fue considerado a su fallecimiento (1933) “el inglés más rico que había existido nunca”. En 1901, se convertiría en el mayor accionista de Financial Times, continuando con The Tatler, The Sphere, Daily Mail, The Times y otras publicaciones.
Debido a sus actividades mercantiles, toda la familia viajaba con frecuencia (Oriente Medio, Argelia, Grecia, Italia, Francia, España…) A los cuatro años (1900), Annie viajó por primera vez a París, y tres años después, a Egipto. Aprendió árabe, idioma en el que continuaría formándose en su juventud.

Fue en una visita a las Islas Scilly, a 30 millas al SO de Cornualles,  donde quedó cautivada por una de ellas: Bryher. Adoptaría el nombre de esta isla como seudónimo literario.

A través de sus memorias, Marina Camboni descubre a “una mujer a la que de forma natural le atrae la vida moderna”:
“Para una mujer (…) ser moderna es rebelarse abiertamente contra la moralidad y costumbres victorianas y eduardianas. Es nada menos que recobrar la propia individualidad, dedicarse al desarrollo personal y actuar de acuerdo con nuestros talentos y deseos, más que cumplir con los dictados sociales. Individualismo (…) es para ella la respuesta necesaria a la rocosa norma victoriana que comprime a hombres y mujeres dentro de roles de género inamovibles.”


Con el propósito de comprender su “identidad de género no normativa” –siguiendo la investigación de Celena E. Kursk-, “Bryher indagó en el incipiente  campo del psicoanálisis”, analizando “las teorías acerca de la homosexualidad [inversión, en el original de Kusch] más que sobre el lesbianismo con Havelock Ellis y Hanns Sachs.”

Fue otra investigadora, Jayne Marek, quien calificó a Bryher como “mujer invisible”.
Muy probablemente -como sugiere Emily Vojcik- por su asociación con figuras cuya personalidad daban más juego; o por “su inusual vida personal, que abarca una relación de por vida con H.D. [Hilda Doolitle] y dos matrimonios de conveniencia con hombres bisexuales.”

Amy Lowell, c. 1916, en la casa familiar de Sevenels.

Poetry and Drama, la revista editada por Harold Monro -a cuya librería acudía el malogrado Wilfred Owen cuando le era posible-, le descubrió “por primera vez la mágica palabra “Mallarmé.”
Pero sería “Des Imagistes [Ezra Pound], quien la conduciría a Amy Lowel (…) H.D., Harriet Shaw Weaver, y Marianne Moore.” 

En septiembre de 1917 escribe a Amy Lowell cinco páginas que comienza con un “Six French Poets [obra de Lowell, 1915] es la principal razón para esta carta”.

La Primera Guerra Mundial dura ya 3 años, y ha cambiado su vida como las de “muchas mujeres llamadas a sustituir a hombres en cada puesto de trabajo. “Fuimos liberadas por la guerra” [Bryher, The Heart to Artemis, 1962]

En medio de la guerra “para mí, Six French Poets ha sido como un amigo.”

Marina Camboni destaca de esta correspondencia que  Amy Lowell “revela a una poeta generosa, que desea compartir su conocimiento y ayudar a una aspirante a escritora más joven.”

Esta importante relación epistolar de amistad y apoyo mutuo duraría hasta el fallecimiento de la poeta en 1925, a los 51 años, por un derrame cerebral.

Es precisamente a través de Amy Lowell, cuando la introduce en la poesía de los Imagistas,  como Bryher descubre que “H.D.” [Hilda Doolittle], es una mujer: Se conocerían en julio de 1918, creando una de las relaciones más importantes de sus vidas.

“La inclinación de Bryher por la transgresión fue evidente desde el principio: La protagonista de su primera novela, Two Selves (1923) lucha con la certeza de que tenía que haber sido un chico. Esta peculiar sensibilidad indica su interés en el arte como un modo de expresión y cambio social revolucionarios, que representó concretamente publicando tres novelas antes de su 29 cumpleaños”, escribe Emily Vojcik.

Académicas como Jayne Marek, Susan McCabe y Charlotte Mandel han rescatado la labor de difusión de escritores y artistas modernistas (Dorothy Richardson, Edith Sitwell, James Joyce o Blanche Lewin) realizada por Bryher; a editoriales como Egoist Press, de Harriet Shaw Weaver, o librerías como Shakespeare & Co., de Sylvia Beach.
No les faltó tampoco su apoyo económico y de todo tipo.

Considerada pieza clave en la divulgación del Modernismo, utilizó sus recursos en apoyar la narrativa experimental, el cine y el psicoanálisis.

Sylvia Beach en su librería"Shakespeare and Company"
Rue de la Bûcherie (1920).

Un trabajo de “excavación”; porque,  como apunta Vojcik recordando a Focault, “No hay uno, sino muchos silencios.”


En 1921 contrae un matrimonio de conveniencia con el poeta y editor norteamericano Robert McAlmont quien, siguiendo a Marina Camboni, “pensaba que París era el único sitio donde podía seriamente escribir, la introduciría al París de los bulliciosos años veinte.”
McAlmont “encontraba liberador” el matrimonio, que consideraba “sólo legal, nada romántico y estrictamente un acuerdo.”

Junto con William Carlos Williams, fundan Contact Editions, con el propósito de publicar literatura de vanguardia.

Bryher no llevaba una vida centrada en el ambiente artístico, pero conoció a escritores como Gertrude Stein “y otras figuras clave como Adrienne Monnier y Sylvia Beach”, con las que mantendría una amistad de por vida.
Robert McAlmont

Kenneth MacPherson (izqd.) y el actor Jimmie Daniels

En 1927, Bryher se divorcia de McAlmont, y ese mismo año,  se casa con Kenneth Macpherson, un escritor interesado como ella en el mundo del cine, y amante de H.D.

Kenneth la introdujo en el “cine experimental ruso, y en Berlín”, donde conocería al director de cine Georg W. Pabst.

Juntos construyeron una casa estilo Bauhaus en Burier (Suiza): la llamaron “Kenwin”, y la utilizaban también como estudio de cine.


Adoptarían legalmente a Perdita, hija de H.D. y el compositor Cecil Gray tras una breve relación.

Los tres (H.D., Bryher y Kenneth) fundan la revista de cine Close Up y POOL Productions (1927); de las producciones,  sólo se conserva una película completa, “Borderline” (1930), escrita y dirigida por Kenneth, en la que H.D. interpreta uno de los papeles protagonistas, y aparece igualmente Bryher.

Close Up fue la primera revista de cine en inglés, relacionando la expresión cinematográfica  con la “experimentación literaria iniciada por novelistas y poetas modernistas, particularmente mujeres”, en un entorno estimulante.

Su intención era el diálogo entre escritores y cineastas; en palabras de Celena Kusch, un “proyecto cultural transnacional que afinase la definición de modernismo.”

Los artículos de Bryher contribuyeron a difundir a directores como Sergei Eisenstein en Gran Bretaña.

Pero, sin duda, su artículo de mayor transcendencia sería “What Shall You Do in theWar?” (Close Up, 1933), en el que urgía a tomar medidas con la situación de los judíos en Alemania, e informaba de la existencia de campos de concentración y la quema de películas de Pabst en Berlin; una llamada, en definitiva, a “preservar el arte, la ciencia y el mundo contra el fascismo” (Celena E. Kusch).

"Kenwin"

Durante seis años, su casa en Suiza se convirtió en el refugio de al menos un centenar de personas que escapaban de la persecución del gobierno nazi alemán, hasta su propia huida a Londres en 1940 a través de Francia y España, que duró alrededor de tres meses.
No volvería hasta 1946.

Esta experiencia la marcó, y la llevaría a escribir “Visa para Avalon”.
Curiosamente, se sabe que en 1939 había comenzado a realizar prácticas de vuelo.


Como apunta Elizabeth Lloyd-Kimbrel, su lectura tiene diversos niveles:
“Con “Visa para Avalon” (…) retrocede y usa el futuro para echar un vistazo a un presente que parece no conocer el pasado (…) En la leyenda, Arturo es llevado a Avalon solo después de que ha luchado duramente contra el mal que destruiría su ideal. Los principales protagonistas de “Visa para Avalon” no luchan contra el Movimiento o el Gobierno. No hay una heroica figura como Arturo, sino gente corriente que se ponen a sí mismos en peligro para ayudar a otros.”


Bryher había adquirido en 1935, junto con su amigo Robert Herring, la revista literaria Life and Letters, que renombraron como Life and Letters To-Day.
Anteriormente, había sido “fundamentalmente un vehículo del grupo de Bloomsbury de escritores y artistas, y en esa época, publicó a autores como Vita Sackville-West, Bertrand Russell y Robert Graves.”

En la etapa de Bryher, el objetivo –una vez más- era crear una comunidad internacional de artistas modernistas, y que los lectores británicos tuvieran la oportunidad de contar con una gama variada de ideas. Anota Emily Vojcik:
“Renata Morresi sostenía que [la revista] promovía a jóvenes talentos (…) e incluía nuevas ciencias como el psicoanálisis y la antropología, y nuevas artes como el cine.”

En sus números aparecen colaboradores como los hermanos Sitwell, Siegfried Sassoon, Gertrude Stein, y Havelock Ellis; y en la “Sección de Cine”, artículos de Sergei Eisenstein. Por la literaria aparecieron Dylan Thomas, Dorothy Richardson, Marianne Moore, Thomas Mann y una “jovencísima” Elizabeth Bishop. Y cita Bryher en sus “memorias de la guerra”, The Day sof Mars:“creo que el primer relato de Sartre traducido al inglés y uno de los primeros cuentos de Kafka.”

En el otoño de 1936, en el “Editorial” de apertura, sin firma, invitaba a los lectores a unirse a una comunidad “no sólo artística”, sino implicada en el desarrollo social y político. Y refiriéndose a la Guerra Civil española:
“Hace un año expresamos nuestra intención de ser no-políticos en estas páginas (…) Pero un año es un año, y sería inútil sostener ahora que la guerra civil española no es asunto nuestro. Es un asunto de todo el mundo. Esperamos hablar por nuestros lectores, así como por nuestros autores, cuando decimos que consideramos imposible seguir publicando sin rendir homenaje al valor del pueblo español luchando en apoyo a su gobierno.”

Y continuaba reprobando “la cobertura de la guerra en la prensa inglesas y francesa, y denunciando la imagen que los medios de comunicación daban de los partidarios del gobierno como “los rebeldes de verdad”, y avisando que tales medios podrían ser heraldos de lo que pudiera venir a Gran Bretaña o Francia, de tomar el poder una fuerza fascista.”

  
La revista cerraría en 1950, no sin antes resistir que las bombas de la guerra destruyeran hasta tres redacciones diferentes.

“Hay otra actividad literaria por la que Bryher goza de renombre: su correspondencia (…) especialmente las cartas que intercambió con artistas y escritores americanos (…) que alimentó una cultura euro-americana modernista firmemente híbrida” (Marina Camboni).

En palabras de Sylvia Beach (1991), que reproduce Marina Camboni:
“Bryher, aunque no le gustaría que lo mencionase, ha hecho más que nadie por mantener contactos internacionales durante las guerras, y por mantener unida a su gran familia de intelectuales, dispersos por muchos países. Los ha cuidado en la guerra y en la paz.”

A partir de 1952, comienzan a publicarse sus novelas históricas, con gran éxito y reconocimiento.
En ese sentido, Elizabeth L. Kimbrel indica que los editores británicos de Bryher no publicaron “Visa para Avalon” aduciendo que era “demasiado diferente a su trabajo habitual y que los lectores británicos no lo comprarían (…) Más probablemente (y como Bryher sospechaba), los paralelismos topográficos, sociales y políticos con la vida en Gran Bretaña resultaban un poco demasiado próximos para resultar cómodos.”
Sería publicada en 2004.

Amy Lowell sería galardonada en 1926 con el Premio Pulitzer de Poesía a título póstumo.

Robert McAlmont fallecería en 1956 en Desert Hot Springs, California (EE.UU.)

Tras el divorcio, Kenneth Macpherson vivió un tiempo con Peggy Guggenheim.
En 1947 compró una villa en Capri, donde vivió con su pareja, el fotógrafo Algermon Islay de CorcyLyons. Murió en Cetona, en la Toscana italiana, en 1971.

Entre 1940 y 1946, Bryher viviría en Londres con H.D.; ya no volverían a vivir juntas, pero su relación continuaría hasta la muerte de la poeta en 1961, tras sufrir una herrorragia cerebral y permanecer dos meses en una clínica de Zurich (Suiza).
Su hija, Perdita Macpherson Schaffner, emigró a EE. UU., formando su propia familia. Trabajadora, ensayista, aficionada al teatro, sus cuatro hijos se dedicaron, o dedican, al periodismo, la publicidad o la poesía. Murió en 2001.

Annie Winifred Ellerman, Bryher, falleció en su casa de Kenwin en 1983.

Isla de Bryher (fotografía del blog de Diana Birchell)

“Digo ¿dónde estás?
Pero solo se oyen los robles susurrando en el viento.”
Amy Lowell. El Jardín de Sevenells.
Traducción: Marta Porpetta. Torremozas.

Fuentes
Camboni, Marina. “Bryher’s letters to Amy Lowell; or, How to Desire America, Build the Poet and Promote Transatlantic Relationships.”
Kusch, Celena E. “The Bryher Chronology: Biography, Dates, and further reading.”
Harding, Marion. “People, Places and Events.”
Liesch-Goodkey, Kristin. “What If We Didn’t Talk About Sex?:Bryher’sBeowulf, Desire, and Gender Identity”
Lloyd_Kimbrel, Elizabeth. “A modernist Echo: Bryher’sVisa for Avalon and Morris’s Earthly Paradise.”
Wojick, Emily. “Their own privately subsidized firm. Bryher, H.D., and “curating” modernism.”

Traducción textos en inglés: Esther González.
Fotografía de cabecera: Fábrica de la Compañía Douglas Aircraft en Long Beach, EE.UU. (1942)

sábado, 11 de agosto de 2018

“Cuerpos lavados por los ríos.”




"(...) mi patria es la poesía
y sobrevivo
para cuerpos desgarrados reptando hacia mi cama
más alucinaciones en el aula de literatura
suicidarme
engancharme a un actor joven y caprichoso
(y guapo)
tirarme con mi amante desde un tercer piso
(y sobrevivir)
  
escribir sobre Dios
escribir poesía
escribir sobre vosotros
escribir, escribir

porque la Poesía es nuestra única tierra
y yo soy, o no, un soldado."



Hoy se cumplen cinco años de la primera publicación de este blog.
También era sábado; trataba sobre un poema de Wilfred Owen y una canción: “Smile, Smile, Smile”.

He esperado a este aniversario para publicar un poemario muy relacionado con el blog: “Cuerpos lavados por los ríos. (Los árboles invisibles)”, un trabajo de mucho tiempo inspirado en la joven generación de la Gran Guerra (1914-1918), aquella que –hoy nos haría sonreír- iba a acabar en la misma Navidad del año que empezó y con todas las guerras.



"La ley de Wilfred del tiempo y el espacio dice
que si un amigo ha muerto
siempre le ves
en el siguiente cadáver."


“Cuerpos lavados por los ríos” comenzó con unos pocos poemas que escribí tras encontrar un listado de poetas que habían combatido en la aquella Primera Guerra Mundial. La media de edad de los muertos rondaba los 20 años.

Jóvenes ciudadanos como nosotros y nosotras, con proyectos y vidas, sin necesidades o sobreviviendo, escribían ya poesía antes de luchar en una guerra que, muriesen o no en ella, destruyó sus vidas.

De ese escenario venimos.

El mundo ha cambiando en estos últimos años (2008-2018) de un modo insospechado para los que éramos treintañeros en los años 90.

Latente, el ayer continúa en un mundo de ahora en apariencia distinto, en el fondo sin nada que envidiarnos; los versos de estos poetas, las cartas o escritos que dejaron, cada vez parecen más destinados a recordarnos lo más esencial de lo que estamos olvidando.

Seguramente Sorley, Owen, Graves o Rosenberg, su lectura, traerán nuevos poemas.

"En la piscina de Siloé
busqué a los resucitados.

Había tantos
que no te vi (...)"

Pero espero, que acaso otro sábado antes de cinco años, pueda publicar aquí otra entrada con el título de un nuevo poemario después de leer a mujeres poetas de ese tiempo.

Porque también vivieron los mismos momentos que sus compañeros, contemplaron y cruzaron el umbral de una nueva época hacia la igualdad de derechos y fijaron lo que tenían dentro en poemas, como yo al escribir los míos.

Esther González.
Fotografía: “Sunbaker”. Max Dupain, 1937.


"Cuerpos lavados por los ríos.
(Los árboles invisibles)."
Amazon, 2018.
https://www.amazon.es/dp/B07GCPHYKY













miércoles, 13 de junio de 2018

Los "ojos" de Margaret Macdonald







1900 debió ser un año inolvidable para Margaret Macdonald.

Su hijo Sylvan nacería el 18 de junio, y ella y Charles Rennie Mackintosh se casarían en agosto, y continuarían viviendo en Glasgow.
Ese año, Margaret y Charles trabajan juntos en la decoración de los Tea Rooms de la calle Ingram, en dos paneles de yeso: el de Charles se llamará “The Wassail”, el de Margaret, “The May Queen”:

Fotografía: Jean-Pierre Dalbéra https://goo.gl/U6uGUo


Nacida en Wolverhampton, Inglaterra (1864), Margaret es una relevante artista escocesa, cuya obra abarca acuarelas, trabajos textiles y en metal, y excelentes ejecuciones en yeso; en toda ella se aprecia una importante influencia del Simbolismo y la cultura celta.

Al trasladarse su familia a Glasgow, Margaret inicia sus estudios, junto con su hermana Frances, en la Glasgow School of Art. 

Sería en esta escuela donde conocerían a Mackintosh -que daba sus primeros pasos como arquitecto- y a su amigo James Herbert McNair, al parecer por mediación del director, Francis Newberry, y de su esposa Jessie, mujer empeñada en la entrada de estudiantes femeninas en la Escuela. 
El Anuario de la Escuela las cita por primera vez en el periodo 1890-91.


Tras acabar su formación, ambas hermanas abrieron su propio estudio en Glasgow, en el 128 de Hope Street, hasta la boda de Frances y James H. McNair en 1899.

La pareja se trasladó a Liverpool, donde MacNair era profesor de diseño en la School of Architecture and Applied Art. 
Ambos diseñaron conjuntamente su vivida en el 54 de Oxford Street.
Decoración y diseño de interiores fue parte de su trabajo profesional.
Por su parte, Frances se dedicó igualmente a la enseñanza, y adquirió conocimientos de joyería, bordado y esmaltado.

 
"Spring". Frances Macdonald (c. 1900-1905)


Mientras trabajaron conjuntamente, Margaret y Frances produjeron obras en metal, diseños textiles e ilustraciones para libros, con exposiciones en Liverpool, Londres y Venecia.



Fue también en 1900 cuando el matrimonio coincide con Gustav Klimt en Viena (Margaret hablaba francés y alemán).
A partir de ese momento, la obra del pintor aparece fuertemente influenciada por la de Margaret.

"Sleeping Princess". Margaret Macdonald (1906)



El empresario y mecenas austriaco Fritz Warndorfer, que les había visitado en Glasgow, les encargaría el diseño del salón de música de su casa de Viena –ampliamente elogiado-, así como dos pequeños paneles para la decoración del piano: “The Opera of the Winds” y “The Opera of the Seas”. 
"The Opera of the Winds". Margaret Macdonald (1905)

"The Opera of the Seas". Margaret Macdonald (1915)


Los años siguientes continuarían los encargos, como el panel “O Ye, All That Walk in Willow Wood”, en los famosos Willow Tea Rooms, del 217 de Sauchiehall Street; recibían invitaciones para exponer en Viena, Turín o Moscú.


Si el inicio de siglo fue memorable para Margaret, Frances y su marido, James H. MacNair, asistían en esa primera década de 1900 al cierre de la Escuela de Arquitectura; junto al fracaso de negocios de la familia de MacNair supuso el inicio del declive de sus respectivas carreras profesionales. James y Frances regresaron a Glasgow en 1908.
El año anterior se había expuesto "Spring" en Glasgow.
  

En 1914, Margaret y Charles se trasladan a Londres, viviendo en Chelsea entre 1916 y 1923, año en el que  se marchan a Port Vendres, en los Pirineos franceses.
Es un periodo en el que trabajan con grupos teatrales, en decorados y vestuario.

Charles está casi al borde de la depresión, dada la falta de interés por su obra en Glasgow. Nunca regresaría a Escocia. 




Pocas obras se conocen de esta última época, especialmente a partir de 1921.

Ese año moriría su hermana Frances, oficialmente de una hemorragia cerebral; los rumores apuntaban al suicidio. Margaret pinta “La Morte Parfumee”.

La mayor parte de la obra de Frances se perdería, destruida tras su muerte por James,  su marido, quien destruiría igualmente su propia obra.

La última creación que se conoce de Margaret data de 1922, una acuarela titulada “The Legend of the Blackthorns”. 

"Woman Standing Behind The Sun". Frances Macdonald (1912-1915)



Margaret regresa a Londres en 1926 para un tema médico.
Son de esos días las cartas que le escribe Charles, a diario, en las que deja constancia de su respeto y admiración por ella; párrafos en los que expresa su creencia de que él simplemente tiene talento, mientras que ella es un genio; y que es consciente de que ella representa la mitad de su obra arquitectónica.

Moriría en 1933, cinco años después que su marido, en su estudio de Chelsea, Londres.

  
En 1909, Margaret había concluido “The Seven Princess”, tras un trabajo de dos años: es su obra de mayor tamaño, y constaba de tres paneles, que también formaban parte de la decoración del salón de música de Fritz Waerndorfer.

El salón fue destruido durante la Primera Guerra Mundial.

El panel superviviente se conserva y exhibe en el Austrian MAK, de Viena, enfrente de obras de Gustav Klimt.







Mi agradecimiento a Asun Blanco Cobelo, que me animó a visitar la exposición de William Morris en la Fundación Juan March el pasado noviembre; sin sus indicaciones, no habría reparado en los "ojos" de los extraordinarios paneles obra de Margaret Macdonald que encabezan esta entrada, que tanto me impactaron. ¡Gracias!



domingo, 18 de febrero de 2018

Margarita Moreno, en el corazón de nuestra memoria.






"... como medio cristal y media viña blanca,
como vena furtiva de paloma:
sangre de ciervo antiguo que perfume
las cerraduras de la muerte
."


Del poema "Amor de los incendios", de Blanca Andreu.
Fotografía: Vincent Versace.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Poeta de guardia XXXV. Walt Whitman.



Allí, donde se levanta la ciudad de los más potentes oradores
            y de los poetas más robustos;
donde se levanta la ciudad amada por ellos y que, en gratitud,
            los ama y los comprende;
donde no existen monumentos de héroes, sino en las palabras
            y en los actos cotidianos;
donde la frugalidad ocupa su lugar y la prudencia el suyo;
donde los hombres y las mujeres dan poca importancia a las leyes;
donde el esclavo deja de ser esclavo, y el amo, de ser amo;
donde el pueblo se subleva, unánime, contra la incesante
            audacia de los elegidos;
donde los hombres y las mujeres se abalanzan bravíos como
            la mar, al silbido de la muerte, desencadena 
            sus devastadoras e ineluctables olas;
donde la autoridad exterior solo está precedida de la autoridad
            interna;
donde el ciudadano es la cabeza y el ideal social; donde el
            presidente, el alcalde, el gobernador -¿qué más?- son
            empleados asalariados;
donde los niños aprenden a ser la ley de sí mismos, y a depender
            solo de sí;
donde la juventud se ilustra con hechos;
donde la especulación crítica es estimulada;
donde las mujeres van en las manifestaciones públicas a par
            que los hombres;
donde las mujeres acuden a las asambleas lo mismo que los
            hombres;
donde se eleva la ciudad de los amigos más fieles;
donde se eleva la ciudad de la pureza de los sexos;
donde se eleva la ciudad de los padres robustos;
donde se eleva la ciudad de las madres de cuerpo fecundo;
¡donde se levanta la más grande ciudad!



Del “Canto del hacha”, de Walt Whitman (1819-1892).
“Obra escogida”, Penguin Random House, 2017
Traducción de Concha Zardoya.


lunes, 31 de julio de 2017

Siegfried Sassoon: "Statement" de un poeta



El 31 de julio de 1917, en plena Primera Guerra Mundial, se publicaba en el London Times la declaración de un oficial de permiso:

“Realizo esta declaración como un acto de desafío voluntario a la autoridad militar, porque creo que la guerra se está prolongando deliberadamente…”

Era el mismo texto que había leído un miembro del Parlamento británico en la Cámara de los Comunes el día anterior:
“… una guerra de defensa y liberación que se ha convertido ahora en una guerra de agresión y conquista…” 

El oficial provenía de una familia acaudalada de Kent,  acostumbrado a la vida en el campo, al criket (jugaría con Arthur Conan Doyle años después) y a la caza; había estudiado dos años de Historia en el Clare College, en la Universidad de Cambridge, marchándose sin graduarse.

El oficial era, sobre todo, un poeta.
Su nombre: Siegried Loraine Sassoon.

“He visto y padecido el sufrimiento de las tropas, y no puedo continuar formando parte de su prolongación (…) Protesto contra los errores políticos y falsedades  por los que los  que combaten están siendo sacrificados…”

Siegfried Sassoon. Fotografía de G. Charles Beresford, mayo 1915.

Sassoon era admirado por esas tropas, por su dedicación y preocupación, y también por su valor, que rayaba en la contrafobia: le apodaban “Mad Jack”, pues eran frecuentes sus acciones arriesgadas y en solitario, especialmente si caía algún soldado de su pelotón.

En noviembre de 1915 había sido enviado al frente francés; ese mismo mes, su hermano Hamo moriría en la Campaña de Gallipoli y, a lo largo de la guerra, perdería al menos a dos de sus mejores amigos.

Con su hermano Hamo en la Universidad de Cambridge (1906)

En sus memorias ficcionadas, Siegfried Sassoon nos relata su gran amistad con Robert Graves, describiéndole bajo el nombre de “David Cromlech” de un modo ameno y entrañable. 

Graves era en ese momento un hombre muy joven de aspecto desaliñado y sin embargo aparentemente pedante, del que desconfiaban los demás oficiales por su inteligencia, que iba asegurando que Homero había sido una mujer; según escribe en sus memorias (“Adiós a todo esto”), se había alistado porque le atemorizaba su entrada en Oxford.

Siegfried Sassoon and Robert Graves, septiembre de 1920
Fotografía de Ottoline Morrell © National Portrait Gallery
[Ottoline Morrell, Bertrand Russell y John Middlenton Murray influyeron en la redacción del statement]


La declaración de Sassoon concluía:
“… También creo que [mi protesta] pudiera ayudar a destruir la insensible  complacencia con que la mayoría de aquellos que desde casa [Gran Bretaña] contemplan la continuación de  tribulaciones que no comparten…”

Siegfried Sassoon era muy consciente de que tras este escrito le esperaba un severo tribunal militar.

A finales de julio, Robert Graves recibía por correo una copia de la declaración, enviada por Sassoon:
“Esta lectura me sumió en un estado de ansiedad y de desdicha (…) Siegfried no estaba en condiciones físicas apropiadas para sufrir el castigo que su carta implicaba, es decir, ser juzgado por un tribunal militar, degradado y encarcelado (….) Era una maldad que él tuviera que sufrir las consecuencias de su carta después de sus experiencias en el Cuadrángulo y en Fontaine-les-Croiselles. También advertí la inutilidad de aquel gesto. Nadie seguiría su ejemplo, ni en Inglaterra ni en Alemania. La guerra continuaría hasta que una de las partes lograra aniquilar a la otra.”

Robert Graves encaró la situación con rapidez y realismo.
Sus contactos con un conocido, secretario privado de un ministro del Gobierno y una inteligente estrategia, que incluía impedir la publicación de comentarios sobre el statement y escribir al segundo comandante del batallón “más humano” que el coronel jefe, que “no había estado nunca en Francia”, con la sugerencia final de que Sassoon “debía ser internado en un hospital con una licencia por tiempo indefinido.”

Sassoon le escribió desde Liverpool: se había presentado a su coronel, encontrándose con el “segundo” y un inesperado recibimiento “decente”… Su caso ya lo conocía el general correspondiente, que estaba “consultando con Dios, o con alguien parecido”.

El ministro, con cuyo secretario privado se había puesto en contacto Graves, aconsejó al Ministerio de la Guerra que no tratarse el asunto como “disciplinario”, sino que sometieran a Sassoon “a una comisión de médicos”.

No sin discusiones e insistencias, Graves lo consiguió:  “Sin poder negar cuán enfermo estaba, Siegfried consintió en presentarse ante la comisión médica”

Piccadilly Circus, Londres, 1912

"Piccadilly Circus at Night". Acuarela de A. Henry Fullwood (1863-1930)

Pidió permiso para poder testificar como amigo del paciente:
“Mencioné las alucinaciones de Siegfried: los cadáveres tendidos en Picadilly (…) Mi sistema nervioso se hallaba en un estado casi semejante al de Siegfried; lo que hizo que estallara tres veces en sollozos durante mi declaración…”
El capitán de la comisión médica, “especialista competente en enfermedades nerviosas”, “resultó ser un famoso psiquiatra de Harley Street, se portó muy bien. Cuando salía, me dijo: -Joven, usted también debería presentarse ante esta comisión.”

Robert Graves fue designado para escoltar a su amigo “hasta un centro de reposo para neurasténicos situado en Craiglockhart, cerca de Edimburgo: “aquello nos pareció una gran broma, especialmente cuando perdí el tren, y él tuvo que presentarse (…) sin mí.”
Siegfried volvería al frente unos meses después, desestimando como muchos de los oficiales un destino militar “en casa”.

Pero antes, en Craiglockhart conocería a Wilfred Owen, contribuyendo al crecimiento poético y personal del poeta que sería emblema de esta generación; y comenzaría a escribir “la terrorífica serie de poemas (…) que publicaría al año siguiente bajo el título de Contraataque.”



Referencias
Imagen de cabecera: Oleo de Glyn Warren Philpot, 1917. Fitzwilliam Museum.

Enlace a la declaración de Siegfried Sassoon (en inglés):

Graves, Robert. “Adiós a todo eso”. Traducción de Sergio Pitol. El Aleph Editores, 2002. Edición original: Jonathan Cape, 1929.

Sassoon, Siegfried. “Memorias de un oficial de infantería”. Traducción de Mirta Rosenberg. Turner, 2002. Primera edición en inglés: Faber and Faber Limited, 1930.

Enlace a la colección “A. Henry Fullwood”, del Australian War Memorial: