martes, 19 de agosto de 2014

Federico García Lorca

Tumba de Lorca
(...)
La hora de tu muerte continúa cercana y vehemente
Y la tierra donde abrieron tu sepultura
Semeja una herida que no cierra
(...)
Pues ni tú te libraste de la patada de la bestia
La noche no puede beber nuestra tristeza
Y por más que te escondan aún no estás sepultado

Túmulo de Lorca
(...)
A hora da tua morte continua próxima e veemente
E a terra onde abriram a tua sepultura
É semelhante à ferida que não fecha
(...)
Pois nem tu foste poupado à patada da besta
A noite não pode beber nossa tristeza
E por mais que te escondam não ficas sepultado
"Sophia de Mello Breyner Andresen. Nocturno mediodía. antología Poética (1944-2001)". Traducción de Angel Campos Pámpano. 
Detalle del despacho de José Saramago en su casa (hoy Fundación) de Tías, Lanzarote, Islas Canarias (Fotografía: Esther González)

“Mucho más acertada parece la tesis de Marcelle Auclair (1968) (…) que la muerte de García Lorca habría sido, más que nada, el trágico resultado de la lucha política entablada entre Ruiz Alonso (Acción Popular) y los Rosales (Falange Española)… Lo cierto es que Luis Rosales estuvo en peligro de ser él también muerto a consecuencia del asunto Lorca (…) Nos ha contado el propio Rosales:
(…) en vez de matarme, en vez de meterme en la cárcel, pues condonaron esto por una multa, una multa importante; yo no sé si de quince o veinte mil duros, sí una multa muy importante. Me pusieron una multa a mí, pero claro, la pagó mi padre."

“(…) todos los granadinos contribuían a la causa de los sublevados (…) La lista de los donantes aparecía cada mañana en el Ideal (…), y no carece de interés señalar que el padre de los Rosales aparece citado en las listas del diario católico precisamente el 19 de agosto de 1936, es decir, el mismo día en que, en nuestra opinión, García Lorca fue fusilado:
Don Miguel Rosales Vallecillos y señora, una cadena con dos broches, una cadena de señora con broche, tres pares de pendientes, dos relojes de señora, un reloj de caballero con su cadena, tres alfileres de pecho y corbata, unas gafas, una cruz, dos pulseras, un anillo, dos sortijas y diez monedas de oro de diversos tamaños."

“(…) José Rosales afirmó (agosto de 1978)  (…) que la noche del 16 de agosto de 1936 vio la denuncia de Ruiz Alonso en el Gobierno Civil (…) Entre otros cargos, se acusaba a los Rosales de esconder a Federico García Lorca –“espía de Rusia”, “speaker de Moscú”, “secretario de Fernando de los Ríos” y, por más señas, homosexual- además de tener en su casa, por añadidura, a “unos rusos”.

“(...) todo indica a estas alturas que (…) el exdiputado de la CEDA [Ramón Ruiz Alonso] quiso adueñarse de la situación y hacerla suya, dispuesto a sacar doble partido: hacerse meritorio acreedor del daño infligido a un destacado “rojo” y desprestigiar a una conocida familia falangista.”

“Juan Luis Trescastro acompañó, según varios testigos, a Ruiz Alonso en la detención de García Lorca en la Calle de Angulo [Granada, domicilio de la familia Rosales]. Falleció en 1947, por lo que no nos fue posible entrevistarle (…) Comentaba abiertamente su participación en la detención, e incluso en la muerta del poeta (…) Admitía, en efecto, haber acompañado a Ruiz Alonso a la casa de los Rosales, y que se había utilizado su coche, pero insistía en que la denuncia contra García Lorca había sido puesta por Ruiz Alonso y no por él.”

Según testimonio (1971) del practicante de Trescastro, éste habría “exclamado”, en una conversación con él:
Yo he sido uno de los que hemos sacado a García Lorca de la casa de los Rosales. Es que estábamos hartos ya de maricones en Granada. A él por maricón, y a “La Zapatera”, por puta.

“Trescastro alardeaba, además, de haber participado en la muerte de Lorca en Víznar. (…) Angel Saldaña, uno de los pocos concejales granadinos que no murió contra las tapias del cementerio, se encontraba en el Bar Pasaje, más conocido popularmente como “La Pajarera”. Entró Trescastros y, con intención de que todos los presentes lo oyeran, dijo en voz alta: “Acabamos de matar a Federico García Lorca. Yo le metí dos tiros en el culo por maricón.”
[El mismo día], hallándose el pintor granadino Gabriel Morcillo en otro café, el Royal, se le acercó Trescastro y dijo: “Don Gabriel, esta madrugada hemos matado a su amigo, el poeta de la cabeza gorda.”
 “Granada, 1936. El asesinato de García Lorca”. Ian Gibson. Editorial Crítica, S.A., 1979.
Fotografía del artículo de Ian Gibson, de 30/12/2009
"Entre las nueve personas que comparecimos ante la Comisión había una señora llamada María Luisa Illescas Orantes (...) aportó a la Diputación (...) una imagen del lugar del crimen, sacada al parecer a las pocas semanas de la muerte del poeta. Indicaba el mismo paraje señalado por Castilla Blanco a Penón y a mí. Illescas declaró estar segura de que se trataba del paraje del asesinato "porque seis de los componentes de la llamada Escuadra Negra estaban alojados en casa de su tía, en Víznar, y la misma persona que lo fusiló mostró a su tío el lugar donde lo hizo, que fue delante del peñasco que se muestra en la fotografía; por consiguiente, deduce que el sitio de enterramiento lógicamente deberá estar próximo".