lunes, 12 de mayo de 2014

Las lecturas del joven Klaus Mann (2)

"Unter den Linden im Regen" Lesser Ury  (c. 1920)

"Era un buen chico, modesto y pacífico, sin malicia (...) Me decía:
-Nunca he tenido un verdadero amigo. Tú eres el primero. Es estupendo tener un amigo.
Su frente era lisa y fresca. Estaba solo y desprevenido, como lo están los animales y los ángeles" [su amigo Uto, de la Odenwaldschule]

"Amaba a Novalis porque me parecía que sabía más que ningún otro de los misterios de la noche, de la voluptuosidad de la muerte (...) el muchacho de dieciséis y diecisiete años estaba por necesidad más abierto a la llamada hipnótica y dulce de la flauta, al reclamo abismal de los Himnos a la noche. La mezcla de erotismo y mística (...) correspondía de maravilla a mi propio estado de ánimo (...) si Dios se dignaba ser hombre ¿por qué no iba a convertirse también en piedra, planta, animal o elemento? (...) Todo lo creado tiende al placer, todo placer ansía la muerte".
"Amaba al Sócrates de El banquete, y de Fedón, porque él amaba a los seres bellos (...) y porque lo sabía todo sobre Eros y no revelaba nada de su terrible saber. Sólo nos transmitía alusiones y guiños sugestivos. Nos decía que Eros era feo y no bello. Y también nos decía que Eros, el dios no bello y sediento de belleza, habitaba en el amante y no en el amado (...) Yo sabía que Sócrates decía la verdad. Si, Eros es feo, no bello. Sí, el dios está en el amante, no con el amado. 
¿Tenía Sócrates también razón cuando definía la vida como una enfermedad? Cuando le dieron la copa con la cicuta dijo sonriendo que había llegado el momento de sacrificar un gallo al dios de la ciencia médica:
-Pues amigos míos he estado enfermo mucho tiempo"

"¿Era mi generación, la generación europea que creció durante la Primera Guerra Mundial, más desordenada y más frívola (...) La crisis moral y social, en cuyo centro nos hallamos y cuyo fin aún no se vislumbra, estaba ya entonces en plena marcha (...) La civilización con la que nos encontramos en la década de 1920 parecía carecer de equilibrio, de metas, de voluntad vital, estaba madura para la ruina, dispuesta al cataclismo.
(...) Los clichés morales de la era burguesa, esos tabúes atávicos de una sociedad tan complacientemente satisfecha como neuróticamente inhibida, habían perdido su autoridad y capacidad de convicción en los años de guerra y revolución (...)
Litografía de George Grosz, 1924: "Hunger, Hilfe von Künstlern" ("El hambre, auxilio de los artistas").

¡Tras los excesos sangrientos de la guerra llegó la broma macabra de la inflación! (...) vivíamos ahora la desvalorización total del único valor en el que una época sin Dios había creído: el dinero (...) Turistas americanos compran muebles barrocos por un bocadillo, un Durero original vale dos botellas de whisky. Los señores Krupp y Stinnes [magnates de la industria pesada alemana] se libran de sus deudas: el hombre de la calle paga la factura (...) 

[Medalla conmemorativa de la hiperinflación alemana de 1923: El 1 de noviembre de 1923, una libra de pan costaba 3.000 millones de marcos, una libra de carne: 36.000 millones, un vaso de cerveza: 4.000 millones. Fotografía de Gary M. Greenbaum].
¿Acaso alguien creía que después de la Guerra Mundial la humanidad sería más razonable y más solidaria?
¡Los estraperlistas bailan el fox-trot en los hoteles Palace! (...) la orquesta toca Ausgerechnet Bananen, ¡son negros de verdad, de piel oscura garantizada, sin trampa! (...) 

"El vendedor de cerillas" (1921). Otto Dix retrata a un veterano de guerra ciego y con las piernas cortadas. Un incómodo recordatorio de la derrota, que la gente ignora.
Todos encajan con todos, poco importa. Esta muchacha encaja con ese muchacho igual que encaja con el siguiente y, si la dama se pone difícil (quizá tiene un amorío con su caballo o con la cocinera), los dos chicos, visto y no visto, se arreglan tan ricamente sin la chica... El dólar sube, ¡dejémonos caer! ¿Por qué vamos a ser más estables que nuestra moneda? ¡El marco del Reich baila: nosotros bailamos con él!
Millones de hombres y mujeres desnutridos, corrompidos, desesperadamente ávidos, furiosamente sedientos de diversión danzan y giran en el delirio del jazz (...) La bolsa brinca, los ministros se tambalean (...) Inválidos de guerra y especuladores, estrellas de cine y prostitutas, monarcas retirados (...): todos sacuden el esqueleto con siniestra euforia. Los poetas se retuercen con convulsiones visionarias (...) 
La gente baila el hambre y la histeria, el miedo y la avidez, el pánico y el espanto (...) Un pueblo vencido, empobrecido y desmoralizado busca el olvido en la danza".
[Derecha: "Tingel-Tangel", pintura de Rudolf Schlichter, 1919]



Fuentes
Mann, Klaus. "Cambio de rumbo. Crónica de una vida". Traducción: Genoveva Dieterich y Anton Dieterich, 2007. Alba Editorial, S.L., 2007.
Fotografía de los filósofos de la colección en Berlín de la Antikensammlung:
http://www.hna.de/lokales/goettingen/fotos-bilder-einer-aeltesten-antikensammlung-deutschlands-3489096.html
www.ottodix.org
http://weimarart.blogspot.com.es/2010/07/rudolf-schlichter.html
Artículo de Paloma Lirola:
http://berlinepoquegaceta.blogspot.com.es/2012/01/se-dice-que-el-modo-de-en-la-metropoli.html