domingo, 6 de abril de 2014

Apollinaire vendado


"El perro del camillero vuelve con una pipa en su hocico

Un cárabo de alas leonadas con ojos apagados hocico de
        gatito y de gato las zarpas

Corre un ratón verde por entre el musgo


Se ha quemado el arroz en la marmita de acampada

Lo que quiere decir que hay que prestar atención a muchas
        cosas

Grita el megáfono

Alarguen el tiro

Alarguen el tiro amor de vuestras baterías


Medida de las baterías pesados címbalos


Que los querubines locos de amor agitan

En honor del Dios de los Ejércitos

Un árbol desollado en lo alto de un collado

El ruido de los tractores que por el valle trepan


Oh mundo antiguo del siglo XIX lleno de altas chimeneas

        tan hermosas y tan puras

Virilidades del siglo en que vivimos

Oh cañones

Cascos reventones de los obuses del 75

Repicad con piedad".
Fragmento de "Cohete", "Caligramas, Poemas de la Paz y de la Guerra (1913-1916)"
El poema elegido para abrir esta entrada os parecerá bastante sencillo si conocéis la febril creatividad, vocabulario y recursos de Wilhelm Albert Włodzimierz Apolinary Kostrowicki, mucho más conocido como "Guillaume Apollinaire". 
Una primera aproximación a Apollinaire puede resultar agotadora: desde su propia biografía al frenético ritmo de escritura, inicio y cierre de publicaciones literarias, amores y amantes, búsqueda y ausencia de fondos, compulsiva dedicación a la poesía.

Marc Chagall: "Homenaje a Apollinaire", 1911-1912. Oleo, oro y polvo de plata sobre tela.
Relata el pintor Marc Chagall en Ma Vie ("Mi vida"):
"No me atrevo a enseñarle mis cuadros a Apollinaire. "Ya sé, es usted el inspirador del cubismo. Pero yo, yo quisiera otra cosa." ¿Qué otra cosa? Me encuentro apurado. Atravesamos el oscuro corredor en el que el agua gotea sin fin, donde se apilan montones de basuras. Un descansillo redondo; una docena de puertas numeradas. Abro la mía. Apollinaire entra con prudencia como si temiera que el edificio entero se derrumbara de repente, arrastrándole en sus ruinas... Apollinaire se sienta. Se sonroja, se hincha, sonríe y susurra: "Sobrenatural...". A la mañana siguiente, yo recibía una carta, un poema que me dedicaba: Rodztag. Como una lluvia que azota, el sentido de sus palabras nos impresiona..." Lo cierto es que nuestro poeta resultó un incansable paladín en la difusión de la obra de Chagall.

En las sobresalientes notas a su cuidadosísima traducción, J. Ignacio Velázquez relata: 

"El 17 [de marzo de 1916] es herido, hacia las cuatro de la tarde, en una trinchera del Bois des Buttes, cercano a Berry-au-Bac, por una esquirla de obús del 150 que atraviesa su casco y le hiere en la sien derecha. Evacuado y operado a las dos de la mañana, se le extraen algunos fragmentos de la región temporal. Tras pasar unos días en el Hospital de Château-Thierry, es evacuado al de Val de Grâce, en París(...)" Complicaciones posteriores aconsejan una trepanación el 9 de mayo.
Moriría a consecuencia de la llamada "gripe española" el 9 de noviembre de 1918, dos días antes de la firma del Armisticio con la que concluiría oficialmente la Primera Guerra Mundial.
Pero su historia, su vida, no es tan sencilla de contar, como veremos en alguna de las próximas entradas del blog. Aprovechad, antes de que este vendaval de poesía barra vuestras pantallas. ¡Feliz domingo! 


OJO rojo [Rodztag
Tu rostro escarlata tu biplano convertible en hidroplano
Tu casa redonda en la que un arenque ahumado nada
Necesito la clave de los párpados
Menos mal que hemos visto al Sr. Panado
Y por ese lado estamos tranquilos
Que ves tú mi querido M. D...
90 ó 324 un hombre en vilo un ternero que mira a través
        del vientre de su madre
(...)
Rompí a llorar recordando vuestras infancias
(...)
Un día formado con retazos malvas amarillos azules verdes
       y rojos
En que me iba al campo con una encantadora chimenea que
        llevaba atada a su perra
Ya no me quedan tú ya no tienes tu pequeña flauta
La chimenea lejos de mí fuma cigarrillos rusos
La perra les ladra a las lilas
Unos pétalos han caído sobre el vestido
Dos anillos de oro cerca de la sandalias
Con el sol se han encendido 
Pero son tus cabellos el trole
A través de Europa vestida con pequeños astros multico-
        lores
Fragmentos de "A través de Europa".


Fuente:
"Guillaume Apollinaire. Caligramas." Edición, traducción y notas de J. Ignacio Velázquez. Ediciones Cátedra, S.A., 1987.