lunes, 15 de junio de 2015

Poeta de guardia XXXII: Rosa Chacel.




A Nikos Kazantzakis

Yo me encontré el olivo y el acanto
que sin saber plantaste, hallé dormidas
las piedras de tu frente desprendidas,
y el de tu búho fiel, solemne canto.

El rebaño inmortal, paciente al canto
de tus albas y siestas transcurridas,
las cuadrigas frenéticas, partidas
de tus horas amargas con quebranto.

La roja musa airada y violenta,
la serena deidad épica y pura
que donde tú soñabas hoy se asienta.

De estas piezas compongo tu escultura.
Nuestra amistad mis años mismos cuenta:
de ti hablaban mi cielo y mi llanura.




Cuando Rosa Chacel y su marido regresan de Italia, en 1927, "nos encontramos con que había un movimiento literario del que estábamos perfectamente informados. Conocíamos sus albores desde el 20 y habíamos seguido desde Roma su marcha triunfal."

 Retrato de Rosa Chacel, por Timoteo Pérez Rubio

Se había casado en 1921 con el pintor pacense Timoteo Pérez Rubio; pensionado de la Academia de España en Roma, permanecieron en  la capital italiana esos seis años, realizando viajes cortos a algunos puntos de Europa, como  París, donde frecuentaban la casa de Max Ernst y conocieron de primera mano el surrealismo.

Sala del Museo del Prado, durante la Guerra Civil

En marzo de 1937, Rosa y su hijo Carlos parten hacia París, mientras Timoteo Pérez Rubio continúa en España: Será uno de los responsables de la evacuación de obras del Museo del Prado y otros museos y colecciones particulares, y de la seguridad de su periplo hasta su depósito en la Sociedad de Naciones en Ginebra, Suiza.

En 1938, Rosa se dirige a Grecia, donde coincide con su amiga Concha Albornoz. Ambas se alojaron en la casa de Eleni y Nikos Kazantzakis.

Rosa Chacel realizó la versión castellana de "Libertad o muerte", de Kazantzakis, publicada en Buenos Aires en 1957.

"Yo, francamente, no distingo lo que hay dentro de mi cabeza de lo que queda escrito. Lo que te puede dar una idea de este hecho son aquellos poemas que escribía andando con mi padre..."
"[Desde los 12 años hacía versos] Pero no los escribía, tampoco [...] Los hacía, generalmente, paseando con mi padre hasta la Puerta de Hierro. Íbamos callados (...) Cuando había que cruzar una calle, mi padre me cogía del brazo para que no me atropellara un coche (...) cuando volvíamos a casa yo había hecho un poema."

Estatua de Rosa Chacel en la Plaza de Poniente de Valladolid
Fotografía: Rondador, 2007, licencia Creative Comons


“Antología de poetisas del 27”. Edición, introducción y notas de Emilio Miró. Editorial Castalia, 1999.
“Rosa Chacel: premio nacional de las letras españolas, 1987.” Anthropos. Ministerio de Cultura, 1990.
https://books.google.es/books?isbn=8476582161