domingo, 3 de mayo de 2015

Edith Sitwell "reload": Posando con Marilyn Monroe (o con quién hablar de poesía)

George Silk/LIFE © Time Inc.

La fotografía la había visto mientras preparaba las entradas sobre Edith Sitwell.

La curiosidad me corroía: ¿cómo era posible?¿Edith Sitwell, en los años 20 primera editora de Wilfred Owen -emblema de los poetas de su generación, los War Poets-, posando amigablemente con Marilyn Monroe, ambas dos, en un sofá? 
Increíble. No veía el momento de ponerme con ello. Pensé: "Para marzo. Esto es para marzo". No fue posible.

Dos mujeres aparentemente tan diferentes, tan distanciadas en el tiempo.
Y sin embargo, hay una similitud, un algo común; tal es su modo de estar, su forma de relacionarse; están a gusto, se observan con interés, directamente, reconociéndose con la mirada, encantadas de la coincidencia.

Es 1953. Marilyn muestra su encanto natural, no hay nada detrás, como ni rastro de las sucesivas familias de adopción y los abusos, de lo que Dwight Longenecker retrata como “un matrimonio adolescente en un triste intento de seguridad.”

Edith se mantiene erguida, una garza majestuosa ante esa joven adorable de veintisiete años, con la tranquilidad de quien ya ha visto mucho; su recta cabeza parece decir “qué tenemos aquí”; ha cumplido sesenta y seis años, pero el atuendo la envejece: debajo de toda su fachada queda la niña y la joven aristócrata absolutamente desamparada y mortificada por sus padres.

Debía escribir un artículo sobre aquella visita a Hollywood, el encuentro se organizó con propósitos publicitarios en el Sunset Tower Hotel. Dijo que Marilyn “vestía un traje verde y, con su pelo rubio, parecía un narciso.” En su autobiografía la describió como “tranquila, con una gran dignidad natural y extremadamente inteligente.” Y también "sumamente sensible". Marilyn leía en esos momentos obras de Rudolf Steiner, el filósofo fundador de la antroposofía. 



















Edith Sitwell recordaba bien que “relajada, su rostro, por momentos, era extraño, proféticamente trágico, como el rostro de un bello fantasma (…), un inocente genio de la fertilidad, el espíritu de la vegetación que fue Ophelia.”
A la vista de la fotografía, Dwight Longenecker escribe: "Marilyn vestía el traje de una diosa de la pantalla. Edith, el vestuario de una reina medieval. Ambas llevaban puestas máscaras..."

Lawrence Olivier y Vivien Leigh recibiendo a Marilyn Monroe y Arthur Miller en el Aeropuerto de Londres, julio de 1956, para el inicio del rodaje de "El príncipe y la corista".

Sitwell y Marilyn volvieron a verse en Londres, en octubre de 1956, cuando la actriz rodaba "El Príncipe y la Corista". Comieron en el Sesame Club, Edith ataviada con "su habitual surtido de anillos en cada dedo, su sobretodo medieval, su tocado Plantagenet (...)" [Jeffrey Meyers, "Marilyn and the Literati]; hablaron varias horas acerca de la poesía de Gerard Manley Hopkins y Dylan Thomas, cuyos poemas Marilyn leía durante las noches de insomnio.

Edith moriría poco más de dos años después que Marilyn, en un pequeño apartamento de Londres. Convertida al Catolicismo en 1955, su padrino fue Evelyn Waugh. El gran escritor británico la recordaba "vestida de negro como una infanta del siglo dieciséis."

.
"Tengo paciencia con la estupidez, pero no con aquellos que se enorgullecen de ella". (Traducciones propias).


P.D.:
A "cuento" viene este fragmento de un relato de Poe:

"Soy la Signora Psyche Zenobia. No soy Suky Snobbs. Mi aspecto es imponente. En la memorable ocasión de que hablo, hallábame ataviada con un traje de satén carmesí, que tenía un mantelet arábigo de color celeste. Y el vestido tenía guarnición de agraffas verdes, y los siete volantes del auricula, anaranjados. Constituía yo así el tercer miembro del grupo. Estaba la perrita de aguas. Estaba Pompeyo. Estaba yo. Eramos tres. Así como se dice que en el comienzo sólo había tres furias: Melaza, Mema y Hiede: la Meditación, la Memoria y el Violín".
"Una malaventura", de "Cinco cuentos de mujeres" de Edgar Allan Poe (traducción de Julio Cortázar). 


"Cinco cuentos de mujeres".  Edgar Allan Poe. Colección Benteveo, directores Victoria Pradilla y Alfonso Alegre Heitzmann. Editorial Sirpus S.L., 2001. Selección y nota introductoria de Gonzalo Suárez. Traducción: Julio Cortázar.