miércoles, 2 de julio de 2014

"En la cueva-refugio". Guillaume Apollinaire.

"El espejo de Venus". E. Burne-Johns (1875)


ME lanzo hacia ti y me parece que hacia mí también tú te lanzas
Una fuerza surge de nosotros un fuego sólido que nos funde
Y luego también hay una contradicción por la que no podemos descubrirnos
Frente a mí la pared de creta se desmorona
Hay fracturas
Largas huellas de herramientas huellas lisas que parecen hechas de estearina
Cantos de fracturas son arrancados al paso de los tipos de mi pieza
Por lo que a mi respecta tengo esta noche un espíritu hundido que está vacío
Podría decirse que sin cesar por él se cae y sin tocar fondo
Y que nada hay en él donde agarrarse
Lo que por él cae y que allí vive es una especie de feos seres que me hacen daño y no sé de dónde me llegan
Si yo creo que vienen de la vida de una especie de vida que se encuentra en el futuro en el futuro en bruto que todavía no se ha podido cultivar o educar o humanizar
En ese gran vacío de mi alma falta un sol falta lo que ilumina
Es hoy es esta noche y no siempre
Felizmente es tan sólo esta noche
Los demás días yo me apego a ti
Los demás días me consuelo de la soledad y de todos los horrores
Imaginando tu belleza
Para alzarla por encima del universo extasiado
Luego pienso que en vano la imagino
No me es conocida a través de ningún sentido
Ni siquiera a través de las palabras
Y mi gusto por la belleza tan vano es pues
Existes tú amor mío
O no eres sino una esencia que sin quererlo he creado
Para poblar la soledad
Eres acaso una diosa al estilo de las que los Griegos se habían dotado para aburrirse menos
Yo te adoro oh mi diosa exquisita incluso si sólo en mi imaginación existes.



"Guillaume Apollinaire. Caligramas." Edición, traducción y notas de J. Ignacio Velázquez. Ediciones Cátedra, S.A., 1987.
“En la cueva-refugio” está fechado en diciembre de 1915, y enviado a Madeleine Pagès  para su publicación en Le Grande Revue en noviembre de 1917.