sábado, 25 de enero de 2014

Poeta de guardia X: Esther González

El tiempo ha corrido contra mí estos últimos días, o yo he sido más lenta de lo habitual. La entrada que tenía medio preparada se retrasa.
Así que recurro a uno de mis poemas, inconscientemente escrito -quizá hasta algo premonitorio- en el año 2000, después de visitar el coro de una catedral y fijarme en las imágenes talladas en la sillería.
Saludos.


La ciudad tenía forma de pez, de pájaro y de mono.
Pero sólo podía ser vista desde lo alto.

En el suelo
qué oscuridad, cuánto rincón secreto.

En el coro
un jinete mono montando un caballo,
una dama sin velo curando al unicornio herido,
un mono que alimenta a un búho.

En el mercado
un corro de monos preparando el nuevo milenio,
                 lo que ha de pasar, lo que hay que celebrar,
                 lo que hay que comprar
                                 y vender.