viernes, 18 de octubre de 2013

En memoria de Quintín Racionero

Filósofo, catedrático, inolvidable profesor y tutor.
A un año de su triste fallecimiento, su recuerdo con este fragmento de Parménides.


"Y la diosa me recibió con benevolencia, tomó mi mano derecha entre las suyas y se dirigió a mí con estas palabras: "Joven, que vienes a mi morada acompañado por inmortales aurigas, con las yeguas que te traen, te doy la bienvenida. No es ningún hado funesto el que te ha impulsado a viajar por este camino -tan apartado, en verdad, del sendero de los hombres-, sino el Derecho y la Justicia. Te es conveniente conocer todas las cosas, tanto el corazón imperturbable de la verdad perfectamente redonda, como las opiniones de los mortales, en las que no hay fe verdadera. Pero deberás aprender también estas cosas, es decir, lo que parece que tuviera que existir con seguridad, que, realmente, es todo."